A pata por la Patagonia.

La salvaje Patagonia es una tierra virgen cual colegiala, explorable especialmente durante el verano austral, en la que la nieve no inunda sus caminos. Pero si vas en invierno, que no te pare;  el excelente vino chileno y de Mendoza, y la indescriptiblemente sabrosa carne argentina permiten hallar descanso del agreste pero espectacular terreno.


1) PATAGONIA

No cabe duda de que Punta Arenas en un lugar ventoso y especial, donde no hay que hacer mucho esfuerzo para imaginar la dureza de la naturaleza durante el invierno austral. Con poco más de 150 años, ha evolucionado desde un penal militar hasta una ciudad en el que, además de encontrarse las fuerzas armadas de Chile (tierra, mar y aire), y ser el lugar de nacimiento de la cerveza más famosa del sur de Chile, la cerveza Austral, parten travesías hacia destinos más al sur, tanto con fines turísticos como científicos. A tan sólo una hora de travesía marítima, se encuentra isla Magdalena, lugar protegido donde se puede conocer una de las mayores colonias de pingüinos.

A unas 3 horas en automóvil hacia el norte, se encuentra la Ciudad de Puerto Natales, situada en el Territorio de “Última Esperanza”. Puerto Natales es la puerta de entrada al Parque Natural de “Torres del Paine”, magnífico lugar para disfrutar de la naturaleza. Se han escrito múltiples libros, y realizado multitud de documentos fotográficos sobre la belleza de este paraje, y ninguno de ellos exagera lo mas mínimo. Dentro del Parque se pueden realizar grandes caminatas, acompañadas de la observación del ave nacional chileno, el cóndor. Para recuperar fuerzas, lo mejor es disfrutar del marisco, o el cordero que se puede encontrar en alguno de los restaurantes de la ciudad, eso sí, acompañado de un buen vino chileno. Además del vino, se pueden recuperar fuerzas con una cerveza local, de sabor muy diferente, y que deja restos en la botella pero que no debería uno perderse.

El glaciar de Perito Moreno

Foto: Antonio Daniel Fernandez-Prieto

A unas 6 horas de viaje por carretera y tras cruzar la frontera Argentina, se encuentra el glaciar “Perito Moreno”, aunque no es el glaciar más grande del Parque Nacional de Los Glaciares, si es el más activo, y su derrumbe es un espectáculo que se repite en intervalos temporales irregulares. Cuando no se produce este fenómeno, podemos disfrutar de hacer trekking por encima del glaciar o   tomar un barco hasta su base. La población de “El Calafate” (que está a aproximadamente una hora del glaciar) es el lugar donde organizar estas actividades y poder pernoctar. Ciudad turística (muy), nos recuerda que estamos a unas decenas de miles de kilómetros de casa, y es un lugar ideal para disfrutar de un asado argentino.

Desde hace muy pocos años, El Calafate dispone de aeropuerto por lo que en tan solo hora y media de vuelo, y atravesando “Tierra del Fuego” se arriba a Ushuia, ciudad donde actividades como treking, 4×4, rutas a caballo, se ofrecen al visitante. Si se dispone de tiempo, habría que ir al restaurante “El chico”, un restaurante chileno, donde poder disfrutar de buen marisco. Una experiencia única, es la de realizar un crucero de expedición entre Ushuaia y Punta Arenas, pudiendo doblar el mal traducido Cabo de Hornos (Cape Horn), visitar la isla que lleva su nombre,  y lugares donde sentir la naturaleza virgen y la bravura del océano Pacífico.  Estas sólo son algunas de las sensaciones que se pueden sentir a bordo, además disfrutando en todo momento del lujo y la exclusividad.

Foto: Antonio Daniel Fernandez-Prieto

2) REGION DE LOS LAGOS


Dejado atrás el Sur de Chile, con su naturaleza imponente y salvaje, nos adentramos en una zona muy diferente, la Región de los Lagos. El color, sin duda el verde (la lluvia suele acompañar durante todo el año), la bebida, la cerveza (como ejemplo, en Puerto Varas se celebra su propio Oktoberfest), y el postre, los Kuchen (En Alemania no se encuentran mejores). ¿Por qué? la región de los Lagos es una  región con gran cantidad de descendientes de  origen alemán, que han legado parte de sus costumbres en este área. Puerto Varas es una ciudad a orillas del lago Llanquihue, de un perímetro superior a los 100 km, y en su extremo opuesto se encuentra el volcán Osorno, esquiable en su parte superior, y pudiéndose practicar en su base múltiples actividades deportivas como mountain bike, treking, kayak, rafting, etc. No hay tiempo para el tedio o el descanso.

Si se conduce por la carretera Panamericana rumbo sur durante hora y media (desde Puerto Varas) se llegará a Chiloé. Para acceder a esta Isla se debe tomar el ferry que la une con el continente. Es un lugar para perderse, por las carreteras y caminos que existen que unen las poblaciones de la isla. Una de estas poblaciones es Chepu, de difícil acceso y con mucho encanto, pero que ha perdido el anonimato gracias a Lonely Planet, (la globalización…). Castro es la capital de Chiloe, pero sin duda, un lugar que debería visitarse es Isla Mechuque, con encanto y aún a salvo de demasiadas miradas, donde se puede disfrutar de un plato de salmón preparado a la manera tradicional.

Para terminar y antes de tomar el avión de vuelta, nos queda Santiago, su plaza de armas, su mercado central, sus barrios como el de Bellavista, donde Pablo Neruda confesó que había vivido, o lugares que están en nuestras retinas, como la casa de la moneda.

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Antonio Daniel Fernández – Prieto es un ingeniero viajero que actualmente se encuentra aprendiendo alemán a marchas forzadas.



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1 respuestas para “A pata por la Patagonia.”


  1. Juan Antonio - 13 de marzo de 2012 a las 12:56

    Me ha llamado la atención lo del vino chileno, porque es verdad que es muy bueno. Tuve la ocasión de probarlo aquí en España gracias a un amigo de Chile que pudo traerse unas botellas, tras su último viaje, y lo catamos en buena compañía. Sensacional. La cerveza no he tenido ocasión aún de probarla. Aparte, una preguntita: ¿hay árboles en esas latitudes, o sucede como en Islandia, que no crecen ni los pinos, por el frío? Un saludo. Buen artículo.



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