Tómate un respiro. Tómate un… Oporto.

¿Necesitas un respiro? ¿Quieres hacer una escapadita pero no sabes dónde? Nosotros te proponemos un viaje a la segunda ciudad más importante de Portugal, Oporto. No tan visitada como Lisboa, conserva un encanto y una autenticidad que perdurarán en tu memoria. Y lo mejor es que puede visitarse en pocos días: la escapada perfecta.

 

A la hora de decidir el medio de transporte para ir a Oporto tienes que tomar muy en consideración el avión: te ahorrará tiempo que podrás dedicar a vagar por callejuelas, hay vuelos realmente baratos con compañías de bajo coste y la conexión del aeropuerto con la ciudad mediante metro es óptima. Bem-vindo! Una vez allí puedes moverte con el metro o con buses, aunque callejear a pie siempre es lo más recomendable. También puedes utilizar el funicular para salvar la distancia entre dos niveles de la ciudad.

Si tienes curiosidad por los transportes antiguos no dejes de tomar el tranvía (carro electrico), que sigue funcionando como antaño. Una linea particularmente interesante es la 1, que une el barrio de Ribeira, que seguro visitarás, con Foz, en la desembocadura del Duero. Allí, además de un agradable paseo fluvial hay unas vistas estupendas del Atlántico rompiendo olas. La puesta de sol es muy hermosa desde ahí, pero ¡cuidado! el último tranvía de regreso sale a las 17.45.

Nubes en Oporto

Foto: Rafa Alcacer

En cuanto a los monumentos interesantes, el más importante de ellos es la Catedral de la Sé, en la parte alta de la ciudad. De recio aspecto por fuera, su interior es casi asfixiante a causa de las anchas columnas que estrechan el espacio. Lo más interesante, sin embargo, es el claustro del siglo XIV, tapizado de los típicos azulejos con dibujos azules que veréis por todo Oporto.

Desde ahí puedes vagar por el popular barrio Do Barredo, la esencia de Oporto, donde la ropa tendida al sol, los gatos ociosos y los desconchones en las fachadas color ocre son la tónica general. Los lavaderos públicos están todavía en uso, tal vez te tropieces con alguno. Puedes llegar incluso a las casas bajo el altísimo Puente Luis I, una imagen peculiar y bastante desoladora si piensas en la gente que vive ahí, soportando el paso de coches y metros sobre sus cabezas. Es una imagen bastante decadente, pero que forma parte intrínseca de la ciudad que visitas.

Descendiendo llegarás al barrio de la Ribeira, muy diferente. Podrás respirar el aire fresco de la orilla del Duero, ver en todo su tamaño el tremendo puente Luis I, todo de metal azulado, disfrutar de la vista de Vila Nova de Gaia, en la otra orilla, y observar las coloridas fachadas de los preciosos edificios Patrimonio de la Humanidad. Eso sí, ni éstas se salvan de los desconchones y la dejadez que parece ser típica del lugar. Si te apetece un refresco, una hamburguesa o un cachorro rápido siéntate en algunas de las terracitas, pero no te pares a comer de carta, son trampas para turistas.

Si quieres, puedes cruzar el puente hasta Vila Nova, donde se encuentran las bodegas que tanto renombre han dado al vino de Oporto. Son visitables, previo pago, y puedes catar diferentes vinos.  Recomendable solo para verdaderos aficionados; si el vino no es tu pasión puedes ahorrarte la visita (y el dinero) sin ningún problema. Pero sí que es, más que recomendable, casi obligatorio, pasear por ese lado del río y embelesarse con la vista “de postal” que ofrece Oporto, todo colores,  y reflejos en el agua, y los barquitos de madera llamados rabelos (antes utilizados para el transporte de toneles de vino) amarrados a la orilla.

Siguiendo con los monumentos impresindibles, no puedes olvidarte del Palacio de la Bolsa: un gris y aburrido edificio por fuera, todavía sede de la asociación de comercio de la ciudad, pero que guarda las mejores imágenes que te llevarás de Oporto (al menos en tu cabeza, pues no está permitido hacer fotos). Una visita guiada te llevará por hermosas estancias: desde el Patio de las Naciones, a la Sala del Tribunal, con pinturas en las paredes y techo más que interesantes, la  curiosa Sala de las Asambleas Generales, cubierta de falsa madera muy convincente, y rematando en la Sala Árabe, toda de estilo neomorisco, dorada, brillante, impresionante.

Al salir, no dejes de visitar la Iglesia de San Francisco, que se encuentra casi adosada al Palacio, pues este se construyó en su antiguo claustro. Su interior es muy llamativo, altamente kitsch: el Barroco en su esplendor, con toda la ornamentación recargada, dorada y polvorienta que puedas imaginar. ¡En el pasado fue incluso cerrada al culto por considerarse demasiado ostentosa! Lamentablemente tampoco se permiten hacer fotos.

Otra iglesia que resulta interesante visitar es la de la Torre Dos Clérigos, en concreto por las vistas  que hay desde lo alto de los 76 metros de altura de la torre. Tal vez no sea excesivamente impresionante, pero sí que te da una buena idea general de Oporto y te hace plantearte cuestiones sobre la nueva urbanización de esta ciudad portuguesa.

Foto: Francisco Oliveira

Muy cerca se encuentra la Librería Lello e Irmao, lugar de culto para los aficionados a Harry Potter, pues allí se grabaron algunas de las escenas de la saga, y visita altamente recomendada. No en vano es una de las librerías más bellas de Europa. El edificio neogótico, su interior forrado en madera (¿falsa o real?), la vidriera del techo y su extraña escalera central te encantarán. Seguro.

A escasas calles encontrarás la Estación de trenes San Bento, de principios del XIX y con un hall decorado con azulejos narrando episodios de la historia de Portugal. Siguiendo por la calle Sá de Bandeira se llega sin pérdida al Mercado do Bolhao, donde ancianas con calcetines subidos hasta las rodillas y mantilla sobre los hombros venden fruta, verduras, flores, carne y otros productos. Bastante decadente también, es un lugar emblemático de la ciudad.

El último barrio con interés en tu recorrido por Oporto es el que se abre en torno a la Rua Santa Catarina. Zona moderna, muy diferente a Do Barredo (pero también sin su autenticidad, ni de lejos), de comercios de ropa, complementos, etc. Demasiado “europea”. Sin embargo, algunos edificios merecen un vistazo, así como la Capilla de las Almas, cubierta con los azulejos azules. Lo más interesante de esta calle es el Café Majestic, elegante café abierto en los años veinte, donde se reunía la buena sociedad de la época y los artistas. Hoy en día los precios son caros en comparación con otros lugares de la ciudad, pero bien vale la pena pagar dos euros por un café con leche y admirar tranquilamente el buen gusto de su decoración interior, con angelotes dorados, espejos en todas las paredes y sillas con tapicería de cuero antiguo, todo bañado con una cálida luz amarillenta. El perfecto broche final para tu viaje a esta maravillosa ciudad.

Y sin embargo no puedes irte de Oporto antes de hacer dos últimas cosas. La primera es cruzar el puente Luis I en su parte más alta (pues tiene dos alturas). Es muy alto y da muchísima impresión, sobre todo cuando el metro pasa veloz a tu lado y todo el puente tiembla. Si es por la noche la vista del río, con ambas orillas iluminadas, no tiene parangón.

La última cosa es probar una francesinha, plato típico y popular de la ciudad, absolutamente delicioso y extremadamente sencillo, ya que consiste en dos rebanadas de pan de molde rellenas por capas de ternera, chorizo y jamón dulce y cubiertas por queso fundido, todo regado de salsa picante. Para los estómagos más duros, puede acompañarse además de patatas y huevo frito. ¡Menuda bomba! Eso sí, huye de los locales más turísticos y adéntrate en los verdaderos bares de barrio, donde puedes comer las mejores francesinhas a los precios más baratos. Si sabes buscar, las encontrarás incluso por tres euros. Toda una ganga. Bom apetite!

 

Rosaura Ruiz

 

Rosaura Ruiz es licenciada en Historia, devoradora de libros y amante del arte y la cultura. En cuanto puede, que es cuando el dinero se lo permite, sale de viaje. Planificar la siguiente escapada es lo que la mantiene con vida; las ganas de descubrir nuevos lugares es lo que llena su mente



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1 respuestas para “Tómate un respiro. Tómate un… Oporto.”


  1. Jorge Barrera - 3 de agosto de 2011 a las 18:30

    Si quieren salir de Europa, les recomiendo México, el norte principalmente! Recién viajé a aquél lugar e hice el recorrido a bordo del Chepe para visitar las barrancas del cobre…sin duda, una experiencia inolvidable.



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