Los templos de Angkor que no se perdería Lara Croft.

No tienes que ser Lara Croft o Indiana Jones para explorar las ruinas más sugerentes de Camboya. Los inimitables templos de Angkor llevan más de 500 años esperando en la selva a que los descubras. Y ya los han limpiado de minas. Si tienes poco tiempo, ¿cuáles son los templos que no te puedes perder? 

  

Los habitantes de Camboya parecen asombrosamente felices: Las vendedoras de souvenirs que con su canto “one dollaaaaar” anuncian sus precios, los conductores de tuk tuk de alquiler, y los viandantes que interrumpen su devenir diario para echar siestas tales que harían sonrojarse a cualquier español medio.  

Quizás tenga que ver con el orgullo nacional que aparece en su bandera: Los magníficos templos de Angkor en Camboya. Olvidados en la jungla durante siglos bajo la custodia de monjes budistas, los templos de Angkor Wat son un frenesí arquitectónico de escalones, bajorrelieves, estatuas y torres. Se trata de un paraíso que parece sacado de un libro de aventuras, compuesto por más de 900 estructuras de entre los siglos IX y XV construidos por el gran imperio Jemer. Y hoy en día explorar no implica explotar, ¡porque ya lo han limpiado de minas! 

Caras del templo de Bayon en Camboya

Foto: Souvik Bhattacharya

El área es muy extensa, y andando no llegarías ni siquiera desde la ciudad más cercana, Siem Reap, hasta Angkor Wat sin sudar la camiseta. Por unos 15 dólares, es posible contratar a un conductor de tuk tuk para todo un día, que te llevará a los templos que quieras y esperará durmiendo fuera hasta que estés de regreso. Merece la pena, muchos templos distan kilómetros entre si… y en Camboya hace un calor infernal. 

Se pueden pasar literalmente días visitando la zona y encontrando rincones solitarios que quitan la respiración, pero con tres días es suficiente para recorrer y disfrutar de lo mejor conservado de Angkor. ¿En dos días? Da tiempo a ver puramente lo esencial, y sin recrearse mucho. ¿En un día? Casi mejor vuelve cuando tengas nuevas vacaciones, porque intentar la visita “express” seguramente esté contemplado como delito en el código penal camboyano. 

Sin embargo, supongamos que el tiempo apremia y necesitas saber qué templos son los más esenciales del complejo. Viajeros Anónimos te escucha y provee: 

TA PROHM 

Conocido como el templo de Lara Croft, Angelina Jolie utilizó este lugar para lucir sus encantos en varias escenas de su película Tomb Raider, (y ya de paso seguramente adoptó 3 o 4 niños camboyanos). 

Este templo es único porque los restauradores del complejo decidieron mantenerlo en un estado de conservación similar al que tenía cuando los templos de Angkor fueron descubiertos por los exploradores europeos. Es decir, los árboles y la maleza campean a sus anchas y se enroscan en los cimientos de la misma forma en la que muchos lectores desearían enroscarse con Lara Croft. Y no deja de ser una metáfora de cómo la naturaleza al final gana la batalla al hombre. 

Templo de Ta Prohm

Foto: Henk Meijer

ENTRADA SUR DE ANGKOR THOM 

Angkor Thom, (la ciudadela central de Angkor), fue la capital del imperio desde finales del siglo XII hasta principios del XVII, y contiene templos irrepetibles como el Bayon y el Baphuon. Sin embargo las propias entradas a la ciudad eran de una rica ornamentación, (y con muchas serpientes de piedra). 

La naga, horrenda representación budista de una cobra de varias cabezas, está por todas partes en Angkor, pero ninguna tan impactante como en la entrada sur de la ciudadela, en la que una naga gigante es estirada desde un lado por estatuas de Devas, (dioses buenos), y por el otro por estatuas de Asuras, (dioses malvados). Según la mitología jemer, la serpiente estaba enroscada en el monte sagrado Meru, por lo que al tirar de uno y otro extremo, se “ordeñaba” el monte creándose el cielo y la tierra. 

PREAH KHAN 

Este enorme templo y sus aledaños llegaron a albergar en sus tiempos a más de 100.000 personas, ya que se trataba de un templo hecho ciudad, con universidad incluida. No es de extrañar por lo tanto la enorme cantidad de recovecos que ofrece para perderse. Sin embargo, al ser tan grande, ¡hay muchos menos turistas japoneses! 

El reto de este templo: Descubrir cuál de las estructuras no pega ni con cola y da la impresión de haber sido transportado en helicóptero directamente desde Europa. 

TERRAZAS DE LOS ELEFANTES Y DEL REY LEPROSO 

Cuando los ejércitos llegaban a la capital, el rey de turno les recibía con los mayores honores, sentado tranquilamente en su trono sobre la terraza de la avenida principal de Angkor Thom mientras ellos desfilaban bajo el sol. Es bueno ser rey. 

Tanto honor y prestigio merecían una decoración acorde a las circunstancias, materializada en las espectaculares esculturas de las terrazas. No hay que ser muy avispado para intuir qué aparece representado en la terraza de los elefantes, (pista, no son jirafas), pero la terraza del rey leproso requiere alguna explicación: Se granjeó el nombre por parte de los arqueólogos debido al estado de deterioro en el que se encontraba la estatua que lo preside, consistente con la leyenda de que un antiguo rey jemer había contraído la lepra. 

No se sabe con certeza si esta interpretación es correcta o no, lo que sí queda patente es lo lúcido de los intrincados bajorrelieves de las dos filas de paredes, una escondida tras la otra y redescubierta después de siglos por los arqueólogos. El porqué de esta doble pared que escondía unas detalladas esculturas también sigue siendo un misterio. 

Un monje de naranja en Angkor.

Foto: Ian Brewer

ANGKOR WAT 

Según el explorador Antonio Da Magdalena,, que conoció Angkor en el siglo XVI, el templo principal del complejo de Angkor es “de una construcción tan extraordinaria, que no es posible describirla con la pluma”. Y no se equivocaba. 

Levantada en el siglo XII por Suryavarman II, (al parecer todos los reyes Jemeres sonaban a Superman) la edificación fue una obra magna de ingeniería de la época debido a la precauciones que se debían tomar para evitar que los monzones se llevasen por delante las gigantescas obras y a los trabajadores. Como podréis ver en la visita, las técnicas europeas para construir bóvedas no habían llegado a Camboya en la época, por lo que tanto éste como los demás templos utilizaban un método primitivo pero ingenioso para cerrar las bóvedas, uniendo las piedras poco a poco hasta culminar las mismas en forma de almendra. 

Y si la silueta de Angkor Wat te ha dejado extasiado, espera a ver los bajorrelieves que rodean la estructura principal recreando mitos hinduistas. Si intentas contar los brazos de las imágenes, te darás cuenta de que sobran por todas partes. No te preocupes, porque no es casualidad que el templo fuese dedicado al dios de los cuatro brazos Vishnu. 

BAYON 

El rey Jayavarman VII se amaba mucho a sí mismo. Al fin y al cabo era el rey de un gran imperio. Y nada mejor para demostrarlo que llenar el templo más “barroco” de Angkor Wat con su cara… más de 200 veces repetida. 

Bajo la excusa de que la cara representaba la figura del ser iluminado del budismo, Jayavarman utilizó sus propias regias facciones para inundar el templo de Bayon de efigies que te vigilarán durante toda tu visita. Y hay algo siniestro en su mirada… 

 

 

 David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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