De juerga por Dubrovnik.

Cae la noche en la ciudad de las murallas y es hora de una inmersión en la golfa juerga croata. Te armamos con los mejores consejos para disfrutar de una noche que quizás por la mañana no recuerdes, por lo que es mejor que lleves cámara. 

  

 Si las malditas playas de piedra de Dubrovnik no te han reventado las espaldas tras un intenso día al sol de Croacia, tendrás ganas de pasear tu moreno, (o tu rojo cangrejo), por la vieja ciudad para comprobar por ti mismo de lo que hablan las guías turísticas, y quizás para ver cómo anda el mercado local de carne. 

Dado que se trata de una ciudad eminentemente turística, pocos croatas salen de fiesta por la noche en la vieja ciudad, (no te preocupes, te explicaremos dónde encontrarles), y en cambio encontrarás europeos a patadas, especialmente si algún gigantesco crucero ha atracado en el puerto de la ciudad. La marabunta es bien capaz de colapsar un bar de copas, aunque la temporada intensa es sólo la de verano. 

Chica bailando en el Belvedere

Foto: Eye.rees

ETAPA 1: LA CENA 

El casco antiguo tiene el placer de ostentar multitud de restaurantes, aunque por desgracia, la comida croata autóctona no destaca precisamente por su originalidad; Platos de estilo centroeuropeo de carne a la parrilla se mezclan con pasta italiana y correcto pescado fresco en los restaurantes locales. Aceptable, pero nadie levitará como Santa Teresa comiendo sus platos. 

El restaurante del puerto deportivo del casco viejo presume de restaurante de pescado con vistas, pero dirígete a la llamada “Calle de la Pasta”, (Nikole Bozidarevica) en la que varios restaurantes italianos compiten por las atenciones monetarias del turista. La spaghettería Toni sirve platos interesantes de pasta, con un servicio atento… y tienen vino. (Por algún sitio hay que empezar la noche, ¿no?) 

ETAPA 2: PRIMER CONTACTO 

Con la tripa llena la vida tiene mejor pinta. Sobre todo las cervecerías irlandesas a las que los turistas anglosajones acuden siguiendo los poderosos cantos de sirena de la cerveza negra y de las bandas de música en directo. La estrecha calle Između polača, (paralela a la principal Placa) concentra la mayor parte de la actividad cervecera local.  

Si tienes suerte, los viernes de verano se suele apostar un DJ a pinchar música electrónica en plena ciudad hasta medianoche, desde los propios escalones de la iglesia de San Blas (St. Blaize) en la plaza principal, bajo las mismísimas narices de las estatuas de santos que contemplan la escena. Fascinante, ¿alguien se imagina esta escena en la catedral de su ciudad? El alcohol lo proveen vendedores ambulantes muy avispados. 

ETAPA 3: ESCARAMUZAS FRONTERIZAS 

Ya ha tocado la hora bruja y la calle ha sido conquistada por los jóvenes turistas. Comienza lo serio, y es hora de encaminarse a los bares de las calles llenas de escalones que salen perpendiculares de la principal Placa. No os preocupéis, porque el ascenso se verá recompensado, además de por unas piernas más fibrosas para lucir en la playa, por unos bares tan llenos que los juerguistas acaban charlando y bebiendo en plena calle sentados en los escalones. Probad  por ejemplo el “Casablanca”, donde en ocasiones incluso acuden croatas. 

Mientras camináis por las viejas calles,  seguro que os fijáis en  turistas que cantando portan un curioso cubo de colores y unas pequeñas varas que brillan en la oscuridad. Estos son souvenirs de un punto clave de la ciudad, el bar “Galerie”, especializado en proporcionar cócteles en recipientes de cubo, que suele estar plagado de mochileros. Los cócteles no son baratos, pero las varas de luz que regalan con ellos duran toda la noche, y confiamos en que no estén hechas de material radioactivo. En este punto puede que la noche comience a ser borrosa. 

La noche croata

Foto: Eye-rees

ETAPA 3: ESCALADA DE LAS HOSTILIDADES 

Como decía Freddy, “the show must go on”. Y qué mejor para continuar con la noche que un cocktail en el lounge más chic de Dubrovnik, situado sobre la playa contigua al recinto amurallado. Encuéntralo atravesando las murallas por la Ploce Gate, al este de la ciudad, y búscalo la primera playa. Luces tenues, atmósfera romántica, pero cócteles subiditos de precio, es el coste que al parecer hay que pagar por una decoración minimalista.  

Si en cambio quieres seguir bailando y ya han sonado las doce, puedes dirigirte a otra institución local, “El Capitano”, abandonando el recinto amurallado por el puente oeste de la Pile Gate y a unos 50 metros a la derecha. Capitanes no encontrarás si no ha atracado ningún barco recientemente, pero gente borracha, probablemente mucha. 

ETAPA 4: GUERRA TOTAL 

Es la hora de quemar todas las naves, es hora de que descubras “el fuego”. Más allá de las 2 am, la ciudad empieza a cerrar y la única opción sería la de unos bailoteos en la discoteca más crápula de la ciudad, “Fuego”. Llamado así seguramente por el calor infernal que azota a los juerguistas en el sótano, también venden comida de última hora para aplacar la resaca que vendrá ineludiblemente. Se encuentra cerca del Capitano pasada la puerta Pile en una plaza que por el día concentra los autobuses hacia el oeste. 

Hemos dicho que el Fuego era la única opción, pero es mentira. A las afueras de la ciudad en taxi, en el antiguo y bombardeado ex hotel Belvedere se junta la juventud más colocada de la zona, y el ambiente de los sábados es surrealista. Caras zombis y música electrónica, se mezclan con la casi total ausencia de medidas de seguridad en un edificio abandonado y tétrico para crear un escenario espeluznante. No muy recomendable salvo para los discotequeros más fanáticos. 

ETAPA 5: PÉRDIDA DE DIGNIDAD Y ARMISTICIO 

Antes de ir a la merecida cama, es la hora del reto final. Justo delante de la fuente de Onofrio, se encuentra la ocasión de medir vuestras capacidades etílicas. Un pequeño saliente del monasterio franciscano situado a medio metro de altura atrae a turistas que intentan subirse para a toda velocidad quitarse la camiseta mientras procuran mantenerse de pie sobre el saliente el tiempo suficiente para lograrlo. Al estar tan pegado al muro, no resulta nada fácil. ¿Consejos? Descalzo es más sencillo.  

 

 

 

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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2 respuestas para “De juerga por Dubrovnik.”


  1. Vennn - 5 de noviembre de 2010 a las 13:50

    Muy bueno. Te entran ganas de ir “para” Croacia ya mismo, sobre todo con “guiris” del estilo de la primera foto. En serio, muy bueno, y dando importancia a la gastronomía que es lo que alimenta el cuerpo, y también en ocasiones el alma.

  2. J - 5 de noviembre de 2010 a las 21:34

    Tuve el placer de vivir las juergas de Dubrovnik. Mucha diversión, aunque los chupitos a 4€ en un chiringuito nocturno, especialmente pensado para turistas, no me convencieron.



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