Los comunistas de Budapest se han quedado de piedra.

Tras la caída del muro de Berlín, los países del Pacto de Varsovia no es que se alejaran del comunismo, es que corrieron despavoridos. Todas las estatuas de figuras comunistas desaparecieron de las calles. Salvo en Budapest, que las conserva en un museo. 

  

Budapest se mueve a ritmo de Vals, sus edificios y calles repletos de historia recuerdan el esplendor de la cuidad en épocas pasadas. Sin embargo, también hay que recordar que esta ciudad fue testigo de revoluciones, guerras e ideas de un pasado no muy lejano. Por ejemplo, el comunismo. 

Hungría fue uno de los países del este de Europa que estuvo regido por a las ideas comunistas del S. XX, y a diferencia de otras capitales comunistas, no quiso perder su pasado quemando o destruyendo todos sus símbolos, lo que ha dado lugar a un curioso museo que nos lleva a la época comunista de la historia húngara. La influencia política y los controles de la vida artística del momento, dieron por resultado algunas de las esculturas más peculiares del siglo XX, reunidas hoy en el parque Memento ubicado en las afueras de Buda, a unos 20 minutos del centro. 

Estatua en el Museo

Foto: Jesús Valero

La idea de crear este parque  surgió poco después de la caída del telón de acero en 1991, como una respuesta a la exigencia de hacer desaparecer todas aquellas estatuas y esculturas que hacían recordar al régimen comunista en las calles y plazas de Budapest. En poco tiempo se concretó el parque, situado en las afueras de la ciudad, donde se recogieron las esculturas y estatuas más importantes de la época. Finalmente, en junio de 1993, en el segundo aniversario de la salida de las tropas soviéticas del territorio húngaro, se inauguró el parque basándose en las ideas del arquitecto ÁkosEleöd. 

¿El problema? A pesar de que el parque trata del comunismo, ha abrazado con todo fervor el capitalismo. Para poder ir, se debe ir en autobús, y dado que los autobuses públicos tardan demasiado porque hay poca frecuencia, la mayoría de los visitantes acaba pagando el autobús ‘del museo’. El autobús efectúa el trayecto de ida y vuelta  a unas horas determinadas por un precio poco comunista, (unos 20€ con la entrada), aunque afortunadamente mientras se recorre la ruta se puede escuchar un poco de la historia socialista de Hungría. 

Tras esta pequeña explicación, y considerando el precio pagado por la visita del museo, al llegar al parque sería de esperar continuar con las explicaciones, sin embargo, si se desea saber algo sobre las estatuas hay que comprar una guía adicional a la entrada del parque.  Han aprendido bien la lección de la caída del muro de Berlín estos húngaros.   

La mayoría de la figuras del museo del comunismo tienen una historia propia y han acumulado anécdotas, como por ejemplo la escultura de Lenin, que en su tiempo se situaba en la isla Csepel, al sur de la ciudad, que es tradicionalmente un barrio obrero. Se dice que en la década de los años sesenta, cuando Hungría sufría de escasez de alimentos, un grupo de obreros colocaron en la mano de Lenin un pan con manteca de cerdo, comida tradicional de los pobres y en el cuello del ex dirigente soviético colgaron un cartel que decía: “Basta de la sonrisita, Lenin, esto tampoco durará para siempre, ni los 150 años de la ocupación otomana fueron suficientes para convertirnos en turcos”. 

El salto hacia la URSS

Foto: Jesús Valero

A todos los españoles que visitan el museo, les llama la atención la estatua llamada “jugadores de bolos”, ya que se trata de un monumento a los participantes húngaros en las Brigadas Internacionales Españolas en la Guerra Civil, tallada en 1968 por Makris Agamemnon. La estatua se compone de tres figuras situadas junto a unas lápidas con los nombres de ciudades españolas donde hubo batallas importantes durante la Guerra Civil, son muy parecidas a las figuras de los bolos, por lo que se merecieron ese apodo. 

Otra de las figuras más destacas es la del Soldado Libertador Soviético. Se trata de una estatua de unos 6 metros de altura, que impresiona tanto por su altura como por su expresión. En un primer momento, este soldado que tiene una bandera en la mano con la hoz y el martillo y una pistola fue puesto en la cima de la montaña Gellért para que toda la ciudad pudiera admirarlo. 

No olvidemos que también se pueden observar  las estatuas y esculturas de grandes personajes de la época, como la de Lenin, Karl Marx, Engels, Dimitrov, el capitán Ostapenko o Béla Kun, principal figura de la revolución húngara de 1919. En la composición que recuerda esta revolución, aparece János Kádár, que dirigió el país desde 1957 hasta la caída del telón de acero, resultando curioso que un dirigente que estuvo tanto tiempo al frente de un país aparezca escondido entre otras muchas figuras que representan a los manifestantes de la revolución. 

La muestra de esculturas se complementa con alguna reliquia comunista almacenada en una especie de sala de exposiciones, donde ‘cotillear’ e incluso comprar posters y curiosidades de esta época; (gorras, tazas e incluso, viñetas cómicas que aparecían en periódicos de la época). A los coleccionistas puede que les desilusione un poco esta “sala/tienda”, ya que muchos de los objetos que “exponen/venden” están pensados como souvenirs, eso sí, es posible hacerse fotos en una cabina telefónica de la época y subirse en un auténtico Trabant, el coche más popular de Europa del Este. 

Una de las cosas más curiosas de la visita es la película que emiten en un edificio justo al lado de la entrada del parque, la cinta fue rodada en los años sesenta por agentes de seguridad nacional sobre cómo deben actuar los delatores y espías del régimen comunista. ¡Tomad nota! 

Al salir, parecerá curioso ver una explanada con dos botas enormes, cuya explicación es sencilla; esas botas pertenecían a una estatua de Stalin que medía 2 metros de altura, sin embargo, después de la revolución antisoviética en Budapest en Octubre de 1956, únicamente quedaron las botas de la gran estatua. No se puede decir que “muriese con las botas puestas”. 

 

 

  

Pilar Valero es directora del centro de búsqueda de cursos y trabajo en el extranjero Cevex, y especialista en todo lo relativo a Inglaterra e Irlanda



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