¿Desde cuándo quemar libros resuelve algo?

Ha saltado en los últimos días a los medios de comunicación de todo el mundo la radicalidad del cutre párroco ultraconservador Terry Jones, cuya concurrencia en su parroquia de pueblo cuenta con la apabullante cifra de 50 personas. La fuerza moral que le proporciona tal gentío sin duda le habrá animado a parir su  meditadísimo plan que consiste básicamente en organizar una quema organizada de Coranes, el libro sagrado para los musulmanes.   

Qué buena idea, Terry.

Todos sabemos que los grandes problemas de la humanidad se resueven quemando libros. Y si no nos crees, mira qué bien le fue a la inquisición, y a Adolf Hitler, ambos lúcidos ejemplos del progreso de la humanidad.

Lo más indignante del tema ha sido la enorme cobertura mediática de la que ha disfritado el anuncio del fanático de Gainesville, Florida. Ningún imán del mundo hubiese oído ni siquiera la ocurrencia de Terry, ni por supuesto reaccionar a ella con su propio fanatismo religioso, sin el gran bombo y platillo al que se ha sometido la noticia por parte de la cadena americana Fox, ansiosa de utilizar la contestación religiosa como instrumento para incrementar las audiencias.

Siendo la Fox el autoproclamado paladín y primer defensor de las tropas norteamericanas en Irak y Afganistán, resulta curioso que ahora implícitamente respalda una quema de libros que si se materializase, (aunque parece ser que Obama y una oportuna visita a Terry del FBI lo ha cancelado), supondría un incremento de la tensión en los países y consiguiente muerte de numerosos soldados, y la radicalización de los métodos de captación de terroristas suicidas. Sin embargo las audiencias mandan.

¿Tiene realmente relevancia pública que un loco inculto, que sermonea con un revolver en la mano, y que posee 50 feligreses, organice una quema de Coranes en un pueblo perdido de EEUU? La respuesta es no, y como tal debería tratarse en los medios de comunicación. Si no apareciesen estas ocurrencias en la televisión, se salvarían vidas y se evitaría un escalamiento de la violencia en el Oriente Medio.

Dudamos seriamente en todo caso de que Terry conozca que quemando el libro sagrado musulmán, está quemando a  las figuras bíblicas Ábraham, Isaac, Jacob, Moisés, la virgen María, y por supuesto el mismísimo Jesucristo, todos ellos reconocidos como profetas por el Corán.

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