“Aló impresentable”: Una introducción al populismo.

Ecuador, Venezuela, Bolivia, antes Honduras… ¿Qué tienen en común? Son países latinoamericanos, que además se hallan regidos por gobiernos considerados populistas. Pero, ¿cómo proliferan como hongos los mandatarios influenciados por esta corriente política?

El auge del populismo está cimentado en una simpatía de una gran parte de las clases trabajadoras hacia el sistema en el poder, atraídas por su mensaje que gira en torno al:

  • Antagonismo con las antiguas clases dirigentes. (Sustituidas por unas nuevas).
  • Fomento de medidas indigenistas. Focalización en lo local.
  • Utilización de una retórica basada en una real o supuesta delegación de poder por parte del pueblo, y en la enemistad con las potencias extranjeras.
  • Apelación a héroes nacionales para justificar medidas heterogéneas. (Simón Bolívar, Ché Guevara…)

Sin embargo, los efectos de estos regímenes en la realidad, (además de los infumables noticiarios estilo “Aló presidente” en Venezuela), están siendo los siguientes:

  • Utilización de su retórica para deslegitimar cualquier oposición, llegando al cierre y hostigamiento de medios de comunicación.
  • Nacionalización de sectores clave, en ocasiones sin negociación previa con las empresas afectadas.
  • Por tanto, ahuyento de la inversión extranjera. Esto acarrea problemas inmediatos de falta de infraestructuras básicas que nadie construye, disminución de la explotación de los recursos naturales, etc…
  • A su vez lo anterior produce una regresión o paralización económica extremadamente grave que evita la mejora del mismo mismo segmento de población que se pretende cobijar.

Pero quizás el peor efecto es la tentación dictatorial que se produce en sus dirigentes; la próxima vez que algún líder populista mencione a Simón Bolívar, es preciso recordar que efectivamente fue un gran líder militar y exitoso libertador, pero que eventualmente se convirtió en autoproclamado dictador de Perú. Y no hay que imitarle en todo lo que hizo.

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