Brujas romántico: Deja a la suegra en casa.

Brujas, en el noroeste de Bélgica, es sin duda uno de los rincones más románticos de toda Europa. Una escapada perfecta para disfrutarla con la pareja, eso sí, asegúrate de que las suegras se quedan en casa. Haznos caso.  

   

Por sus numerosos canales, como muchas otras, esta mística ciudad de la región de Flandes, también es conocida con el sobrenombre de “la Venecia del norte”, pero aquí se huirá de esta odiosa comparación, primero porque su casco histórico medieval es incomparable, y segundo (y sobre todo) porque sus canales huelen la mar de bien. Así que como todo son ventajas, repasemos sus lugares más emblemáticos y algunos consejos para hechizar a tu media naranja.  

Lo esencial en primer lugar es encontrar una morada con encanto. Tarea fácil, en Brujas encontraremos una gran selección de hoteles lujosos. Te lo pondrán tan fácil que podrás olvidarte de recurrir a conjuros mágicos para obtener el “Sí, quiero”. Para los que acepten un consejo, entre ellos, se puede destacar el céntrico y romántico Hotel Heritage, por una sencilla razón, a su decoración interior, minuciosamente clásica, se le ha puesto mucho corazón. Retratos, libros antiguos, y conversaciones frente a la chimenea, que  nos transportan a otras épocas, haciendo desaparecer el reloj.  

Una vez asentados en nuestro nido de amor, nuestra bola de cristal nos dice que es hora de recorrer el casco medieval de la ciudad. Caminando cogidos de la mano o en coche de caballos, un lugar emblemático para comenzar el paseo es la Plaza Mayor, donde se encuentra el Beffroi, símbolo de esta ciudad. Se trata de una atalaya de 83 metros de altura que comenzó a construirse en el siglo XIII, y se culminó en el siglo XV. Por fortuna es posible subir los 366 peldaños que llevan a la parte superior para disfrutar de una magnífica vista de 360 grados sobre las antiguas edificaciones de la ciudad.  

Brugge y sus canales

Foto: Matt P. Becker

 

Además en esta atalaya los oídos pueden sufrir, pero sobre todo disfrutar el sonoro carillón, compuesto de 57 campanas. Indudablemente un elemento musical clásico y alegre que da un ingrediente melódico al pausado paso de las horas.  

Te entendemos, te encantaría declararte en el inolvidable Beffroi, pero eres tímido y aún te falta esa pizca de valentía. Sin problemas, en la misma Plaza Mayor, se encuentran las Casas de las Guildas, un conjunto de pintorescos edificios de fachada escalonada donde hay una gran selección de bares, en la terraza o junto a la ventana, se tendrán magníficas vistas de la Plaza Mayor, el Beffroi y el Palacio Provincial. Así que si necesitas un poquito de valor para dejar aflorar los sentimientos, la mejor ayuda la encontrarás en la correcta dosis de una fermentada pócima milenaria. Este internacionalmente conocido brebaje local, también es conocido con el nombre de cerveza belga.  

Dicho lo anterior, sin duda tan memorable recuerdo, merece posiblemente algo mucho más personal (y alejado del aquelarre de turistas). Seremos buenos y te contaremos un pequeño secreto, que pasa inadvertido, ya que se encuentra oculto bajo tus pies. Junto a la Plaza Mayor y bajando sólo unos escalones en la calle Oude Burg, nos adentramos en las centenarias bóvedas del exquisito restaurante Saint-Amour, que datan ni más ni menos que del año 1548. Un lugar con historia, pero sobre todo íntimo, donde disfrutar la cocina tradicional de la región de la mano de uno de los cocineros con más talento del país.  

Continuando con el paseo, a pocos metros de la Plaza Mayor, encontramos el centro originario de la ciudad, el Burg. Es bastante difícil situar más edificios emblemáticos en una plaza tan pequeña. Entre otros, el gótico ayuntamiento, y a su derecha e izquierda, la morena basílica de la Santa Sangre y la blanca e impoluta Escribanía Civil, ambas bien presididas por sus doradas estatuas, ¿Cómo pueden brillar tanto? ¿Habrán tomado el elixir de la eterna juventud?  

Pareja en la Venecia del Norte

Foto: Steve Doll

 

Atravesando el arco de la Escribanía Civil, ejemplo del estilo renacentista flamenco, llegamos a uno de los puntos más impresionantes de la ciudad. Pasamos el mercado del pescado y llegamos a Rozenhoedkaai. Se trata de un canal donde se puede cazar la que posiblemente sea la mejor fotografía de la ciudad, con su árbol a la izquierda sobre el agua, frondoso en verano, pelado en invierno, y la atalaya a la derecha, siempre omnipresente.  

Este punto además es origen de numerosas barcas que recorren los canales, sin lugar a dudas una oportunidad de observar la arquitectura desde una perspectiva diferente. Por suerte, si se hace con la suficiente antelación y estando dispuesto a pagar el precio, se puede conseguir una embarcación privada para dos personas. Puntualizado lo anterior, lo más común es compartir las barcas con decenas de turistas, así que si tienes pensado hacer algún cariño, más pagano de la cuenta, de esos por los que te hacían arder en la hoguera, puede que te lleves alguna mirada inquisidora.  

Nuestro último destino será el Lago del Amor, pero antes es obligatoria una parada en la iglesia de Nuestra Señora, para expurgar nuestros pecados, el tranquilo patio del hospital de San Juan  y el coqueto puente de San Bonifacio.  

La entrada al Lago del Amor se suele hacer por el Beaterio, tras cruzar su pequeño puente y entrar por su característico portal, y sin tener que decir “abracadabra”, se accede a un encantador complejo de jardines y casas blancas que son oasis de paz de una orden de hermanas benedictinas.  

En el onírico Lago del Amor, con sus cisnes, se termina esta visita, pero antes de volver a casa (y quien avisa no es traidor), a las suegras compradles unos bonitos y tradicionales paños flamencos como regalo, o al final puede que seáis vosotros, con o sin escoba, los que salgáis volando por la ventana.  

  

Juan Contreras  

   

 Juan Contreras es un autoproclamado psicólogo loco por los viajes, contador de historias y experto en nada.

 



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2 respuestas para “Brujas romántico: Deja a la suegra en casa.”


  1. Sandra - 31 de mayo de 2010 a las 19:52

    simplesmente adorei ;-)

    Saudades
    beijocas
    Sandra

  2. Abel - 10 de septiembre de 2010 a las 10:21

    A la suegra vale ..pero a los niños a ver a quién se los encasqueto :S
    Cómo no me toque una nanny en un sorteo… lo veo crudo , la verdad :(



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