Tras los últimos pasos de Jesús.

Cargando con una cruz de madera y siendo azotado por los romanos, la ruta que supuestamente siguió Jesús de Nazaret por Jerusalén hasta su crucifixión no debió ser muy agradable. Síguenos por la Vía Dolorosa y te prometemos que para ti será una experiencia muy distinta.

  

A la vista está una monja ortodoxa rusa. Un clérigo franciscano. Hasta aquí todo normal en la Vía Dolorosa. ¿Un rabino? ¿Y lo que se oye de fondo es una llamada a la oración musulmana? Pues sí, la mezcolanza religiosa es la característica más llamativa de la ciudad más reclamada de la historia. Bienvenidos a Jerusalén.

Ciudad santa de judíos, musulmanes y cristianos, por Jerusalén ha derramado sangre media humanidad: Caanitas, Judíos, Asirios, Babilonios, Persas, Macedonios, Romanos, Mamelucos, Turcos, Cruzados, Británicos, Palestinos, y nos hemos quedado sin respiración. A todo el mundo le gustaba Jerusalén y parece ser que todos querían quedársela para su disfrute privado. Sin embargo pocos eventos han moldeado más el espíritu de la ciudad que la pasión de Cristo ocurrida alrededor del año 30 después de ídem.

Matices religiosos aparte, antes de comenzar con nuestro periplo por la Vía Dolorosa hay que recordar que la Vía tal y como la verás es una construcción moderna:

1) En primer lugar, la primera ruta que emulaba la procesión de Cristo se inventó en el período bizantino por los peregrinos que acudían a la ciudad a buscar la iluminación. Las estaciones no existían ya que la Biblia no hace referencia a las mismas, pero eso no fue obstáculo para que el imaginario popular, (y la iglesia), adoptaran las 14 estaciones como lugares santos objeto de culto.

2) Por otro lado, este recorrido ha variado numerosas veces a lo largo de la historia, pasando por las iglesias más representativas de la facción cristiana que dominase la ciudad en cada momento, por lo que se trata de una vía chaquetera. La ruta actual se fijó en el siglo XIX asumiendo que el trayecto que recorrió Jesús comenzaba en la fortaleza Antonina y acababa en la piedra de la crucifixión de las afueras de las murallas antiguas.

3) Sin embargo descubrimientos recientes permiten aventurar que los juicios se celebraban adyacentemente al Palacio de Herodes y no en la fortaleza Antonina, por lo que la Vía Dolorosa actual podría no resultar históricamente plausible, y el emplazamiento real de la crucifixión podría estar a unos metros de distancia de la Iglesia del Santo Sepulcro.

4) Por último, dado que la ciudad ha sido reconstruida varias veces, los edificios que verás y las calles que pisarás no existían en la época de Jesús. (Aunque la altura parece ser correcta).

 Sin embargo, todo esto no importa. Una vez pises las angostas calles de Jerusalén, la historia cobrará vida ante tus ojos. ¿Estás preparado?

PRIMERA ESTACIÓN

Poncio Pilatos se lavó las manos y a Jesucristo le cayó una cruz encima. Según los documentos históricos judíos, Jesús no fue una figura muy importante en su día y sólo existe alguna anotación burocrática al respecto en documentos de la época. En la Biblia, en cambio, los evangelios describen en detalle los últimos minutos de la vida del mesías cristiano. El punto exacto en el que esto ocurrió no está muy claro, y para el viajero el lugar del juicio de Jesús se halla dentro de un colegio de primaria musulmán al que no dejan entrar muy fácilmente. En cualquier caso, los monjes benedictinos comienzan desde el siglo XIV a recorrer la Vía Dolorosa, (hoy en día con su micrófono por el que retumban las descripciones de cada estación en varios idiomas) un poco más adelante cerca de la segunda estación.

SEGUNDA ESTACIÓN

- ¡He aquí el hombre! – supuestamente dijo Poncio Pilatos respecto de Jesús. La iglesia de Ecce Homo, en la segunda estación, mantiene en su seno uno de los tres arcos romanos que daban entrada al foro romano. La Iglesia de la Flagelación se llena de cristianos curiosos buscando la sombra de su salvador. Los vendedores de souvenirs de la zona están absolutamente encantados.

TERCERA ESTACIÓN

Y aquí cayó por primera vez Jesús, lugar marcado hoy en día por una capilla ortodoxa con un fresco que representa artísticamente el momento exacto, seguramente con mucha menos suciedad que la que habría en las calles de la época. Delante hay un restaurante con pizzas decentes, por si estás saturado de hummus y el calor de la ciudad te obliga a hacer un alto en el camino.

CUARTA ESTACIÓN

Muy cerca de la tercera estación continuando por la Vía Dolorosa se halla el lugar en el que supuestamente Jesucristo se encontró cara a cara con su madre. Un momento sospechosamente demasiado emotivo para que no haya referencia alguna en los evangelios.

 
 

Jesucristo con la cruz

Foto: Ohfear

QUINTA ESTACIÓN

Seguimos por la Vía Dolorosa girando noventa grados, y topamos con la inscripción que marca el lugar en el cual Simón tomó la cruz de los hombros de Jesús y la transportó unos metros. Tuvo suerte de que Jesús era un hombre piadoso y no aprovechase la ocasión para salir por piernas.

SEXTA ESTACIÓN

En la puerta de una pequeña iglesia del siglo XII se conmemora la estación en la que Verónica entregó un paño al mesías para que se limpiase la cara de sudor. Este episodio como viene siendo habitual tampoco aparece en la Biblia, y la conversación con la monja que custodia el supuesto velo expuesto en el interior de la iglesia no resulta muy alentador de la veracidad del hecho.

- “¿Es éste el paño de Verónica?” – le preguntamos.

- “Según la tradición.” – respondió la monja encogiéndose de hombros.

PTIMA ESTACIÓN

No sabemos cuánto pesaba la cruz, pero estamos seguros de que ligera no era. En la confluencia de las tradicionales calles romanas Cardo y Decumanus cayó Jesucristo por segunda vez.

OCTAVA ESTACIÓN

Un pequeño respiro para el profeta; mujeres piadosas le paran y Jesucristo les dedica un sermón. Resulta dudoso que los romanos permitiesen que la ruta a la crucifixión se detuviese para permitir a Jesús sermonear al pueblo.

NOVENA ESTACIÓN

Y cayó al suelo por tercera y última vez.

DÉCIMA ESTACIÓN

Teóricamente la estación en la que los romanos, (que conociéndoles son bastante dados al desnudo integral), despojaron a Jesús de sus ropajes. Según la tradición cristiana, estos estaban tan pegados a su cuerpo que al arrancarlos el mesías sangró. Mejor no imaginarse la cantidad de roña necesaria para que eso ocurriera.

Monjes Ortodoxos en la Iglesia del Santo Sepulcro

Foto: Edwin Land

UNDÉCIMA ESTACIÓN

Ante nuestros ojos aparece la Iglesia del Santo Sepulcro, lugar donde la tradición localiza las últimas horas de Jesús. Su sobrio y fortificado exterior cruzado oculta un oscuro y lúgubre interior lleno de peregrinos, turistas curiosos, monjes y fanáticos.

Ascendiendo unas escaleras a la derecha, llegaremos al lugar de la crucifixión de Jesús, en la piedra se supone que queda la marca en la que se clavó la cruz. La crucifixión era una práctica cruel muy común en la época, en la que los desgraciados sometidos a ella tardaban días en morir de asfixia. Esto se producía debido a la dificultad que entrañaba respirar debido a la híper-extensión de los pulmones causada por la postura colgada de los brazos, que implicaba empujarse hacia arriba con los pies para inhalar. Cuando fallan las fuerzas, falla la respiración.

DUODÉCIMA ESTACIÓN

Crucificado entre dos ladrones, de los cuales curiosamente solamente uno se arrepentirá de sus pecados e irá al cielo, (no entendemos qué es lo que perdía el otro por probar), Jesús muere sobre la cruz con su madre, Juan y María Magdalena a sus pies.

DÉCIMOTERCERA ESTACIÓN

Es en este punto, situado cerca del lugar de crucifixión, en el que los romanos entregan el cuerpo sin vida de Jesús a su madre María. (Spoiler: Resucita al final de la historia).

DECIMOCUARTA ESTACIÓN

En la planta principal de la iglesia se encuentra el Santo Sepulcro, generalmente después de una larga cola de turistas y fieles que esperan para acercarse y penetrar en la pequeña sala en la que supuestamente se encuentra la tumba de Jesucristo. Es aquí donde resucitará al tercer día.

Has llegado al final del camino, y por fortuna sigues gozando de buena salud. Sin embargo tan sólo has visto la parte cristiana de Jerusalén. Aprovecha para ver el muro de las lamentaciones o la explanada del templo, (si no hay ningún conflicto judío-musulmán en auge en Israel en ese momento, claro).

 

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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1 respuestas para “Tras los últimos pasos de Jesús.”


  1. Manu - 14 de mayo de 2010 a las 08:24

    “Spoiler: Resucita al final de la historia”

    Jaja esto me ha gustado…



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