Las 7 ciudades mejor conservadas del Imperio Romano.

Si algo amaban los romanos más que las sandalias de esparto, era conquistar nuevos territorios. Y vaya si lo hicieron. Sin embargo, ante las ruinas causadas por el paso de casi veinte siglos, es difícil imaginarse la grandeza de sus ciudades. Para combatir eso, te llevamos a los 7 lugares romanos mejor conservados del mundo.

#7: EMERITA AUGUSTA (España)

Los soldados romanos también tienen derecho a jubilarse, y eso es precisamente el origen de la ciudad de Emerita Augusta, (hoy la ciudad española de Mérida), construido sobre un pueblo prerrománico cuyos habitantes fueron considerados ciudadanos romanos por el artífice de la ampliación, el emperador Octavio Augusto. Una especie de Benidorm del siglo I antes de Cristo.

Para entretener a las tropas veteranas de las guerras cántabras, el “cuñadísimo” de Octavio Augusto, Marco Agripa, ordenó la construcción de un teatro que ha aguantado el paso del tiempo en excelente estado, gracias al largo letargo subterráneo que sufrió hasta su redescubrimiento en las extensas excavaciones del siglo XX. Si añadimos la cercanía del considerable circo romano y del anfiteatro que en su época se contaba entre los mayores del imperio, podemos hacernos una idea cómo empleaban su tiempo de ocio los habitantes de la gran urbe.

#6: LEPTIS MAGNA (Libia)

La ciudad cartaginense de Leptis Magna pasó a manos romanas en el año 146 antes de Cristo, aunque su expansión cultural tuvo lugar durante el reino de Septimio Severo entre el 193 y el 211 después de Cristo. El recientemente proclamado emperador romano, casualmente provenía de Leptis Magna, por lo que volcó su atención sobre la capital de la provincia. (Y atención significa dinero). Los sestercios de Roma compraron un foro, anfiteatro, teatro y arco cuya espectacularidad es patente todavía a día de hoy.

Camello por Palmira

Foto: David Benavent

#5: OSTIA ANTICA (Italia)

A pesar de su sugerente nombre, no hace referencia a un mamporro propinado por un octogenario, sino que se trata del gran puerto de Roma, situado a escasos 30 kilómetros de la capital. Su importancia fue creciendo a lo largo de los años, hasta que en el segundo y tercer siglo después de Cristo alcanzó la respetable cifra de 75.000 habitantes gracias a la explosión comercial de Roma que implicó un incremento del tránsito de mercancías por su puerto.

A destacar de Ostia Antica, a pesar del profundo saqueo al que fue sometido tras la caída del imperio romano, (de hecho parte del mármol de la ciudad fue utilizada para construir la torre de Pisa), es la configuración de sus calles y edificios, que no ha sufrido variaciones de importancia respecto de la estructura original de la ciudad. Esta fidelidad es claramente visible a través de esta fotografía aérea. Curiosas cuanto menos también son las letrinas públicas encontradas situadas una junto a otra por los arqueólogos, de tal forma que utilizarlas representaría obligatoriamente un ejercicio social… y de exhibicionismo.

#4: GERASA (Jordania)

A los romanos, obviamente, les gustaba romanizar. Y tras la conquista de la ciudad jordana de Gerasa por sus legiones, la maquinaria civil del imperio ordenó la construcción de numerosas infraestructuras oficiales, entre las que destaca la impresionante plaza ovalada del foro. De hecho, el magnífico estado de conservación de la ciudad ha merecido el apelativo de “la Pompeya de Asia”.

Parafraseando a Monty Python, en su hilarante película “La Vida de Brian”: -Bueno, pero aparte del alcantarillado, la sanidad, la enseñanza, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras y los baños públicos, ¿qué han hecho los romanos por nosotros?

#3: PALMIRA (Siria)

Cuando durante un breve descanso de la “absorbente” Cleopatra, el general Marco Antonio comandó sus legiones para intentar efectuar la conquista de Palmira, se encontró la ciudad totalmente desierta. No quedaba nadie, ni nada remotamente saqueable, lo cual suponemos que no le sentó demasiado bien. Las noticias de su inminente invasión le habían precedido. Sin embargo años más tarde la ciudad no pudo escapar de su obligado tránsito a la toga, y se convirtió en una ciudad clave de la ruta de la seda.

Sus ruinas romanas en pleno desierto sirio son hoy en día un mudo testimonio del poder del imperio, en donde destaca el distintivo Templo de Bel. Este complejo fue dedicado al dios Baal, que aunque suena sacado de una película de Indiana Jones, se refiere al dios de la lluvia y la guerra. (¿Alguien reflexionó seriamente acerca de la conveniencia de juntar lluvia y guerra en la misma divinidad?).

Legionario Romano

Foto: Richard Humphry

#2: ROMA (Italia)

Posiblemente la ciudad más depravada de su época, a pesar de la gran competencia que debía existir en la antigüedad para ostentar tal honor, Roma sufrió como la que más los saqueos bárbaros que acompañaron la caída del imperio romano de occidente en el año 476. La reutilización del mármol de las construcciones, el paso del tiempo, y la idiotización general que se produjo durante la edad media, hacen del foro romano actual una sombra de lo que fue en sus mejores tiempos. Una pena.

Por fortuna queda todavía en pie el arco de Constantino y el impresionante Coliseo, (salvado gracias a su asimilación a iglesia realizada por el papado), para que nos podamos hacer una idea del poderío de la civilización cuya capital visitamos.

Y en el centro de Roma encontraremos el edificio romano mejor conservado de todo el mundo: El Panteón. Las poderosas columnas de su pórtico sustentan la inscripción que atribuye la construcción al “cuñadísimo” Marco Agripa, aunque hoy en día sabemos que el edificio actual es una reconstrucción efectuada un siglo después del original. ¿Adivinas por qué ha sobrevivido tanto tiempo? Exacto, lo convirtieron en iglesia.

#1: POMPEYA (Italia)

A través del historiador Plinio el Joven conocemos el terror que aferró por la garganta a la ciudad de Pompeya cuando en el año 79 después de Cristo, la erupción del volcán Vesubio escupió una lluvia de humo y piedra sobre los habitantes de la ciudad. Entre las miles de víctimas de la tragedia se encontraba su tío Plinio el Viejo, que en lugar de huir por piernas en la dirección contraria, se acercó en exceso al volcán para intentar transportar con su barco a los supervivientes. Su altruismo no fue bien recibido por los dioses.

Como resultado de la catástrofe, una ciudad romana entera ha sido conservada fidedignamente enterrada durante siglos, por lo que es posible observar no sólo las ruinas de los edificios oficiales como el foro o el teatro, sino también edificios de uso cotidiano como las panaderías. Pero la realidad más íntima de los habitantes se descubre a través de los numerosos graffitis que dejaron en las paredes. A continuación algunos ejemplos:

* “Atimetus me dejó embarazada”

* “Una olla de cobre ha desaparecido de esta tienda. 65 sestercios de recompensa si alguien la devuelve, 20 sestercios si delata al ladrón para que podamos recuperar nuestra propiedad.”

* “Celadus el gladiador Tracio es la alegría de todas las mujeres.”

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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