Híncale el diente a la Transilvania más medieval.

De entre la bruma de los Cárpatos surge la región medieval de Transilvania. Tierra oscura de pesadilla, lo que fue la última defensa de Europa ante el invasor Otomano resiste todavía hoy al paso del tiempo. No es necesario que lleves una ristra de ajos al cuello…¿o quizás sí?

No te santigües, porque esa sombra que parece acechar detrás de la muralla es tan sólo un gato. La anciana con el pañuelo en la cabeza no te observa amenazante, y el perro pulgoso que patrulla la oscura calle medieval no tiene la rabia. Y sobre todo, no existen los vampiros. Aunque de noche en Transilvania hay que recordarse permanentemente a uno mismo que no nos hallamos en el siglo XIV, sino en la Rumanía del siglo XXI.

Y para disfrutar plenamente de esta paradoja temporal, te sugerimos una ruta probada y terrorífica por Transilvania. Incluso podrás comer en la casa en la que nació Vlad Tepes, Drácula. ¿Te atreves?

Brasov.

Sobre la montaña que cerca la ciudad, si la bruma lo permite, sorprendentemente serán visibles las blancas letras que deletrean B R A S O V, como si de la colina de Hollywood se tratase. Pero la modernidad queda circunscrita a esto y al lavado de cara al que se ha sometido recientemente a la llamada “Iglesia Negra”. No es que se trate de una iglesia para subsaharianos, sino que fue pasto de las llamas en 1689, quedándose de un color ligeramente tostado. (Hoy en día restaurado). La cercana y activa Plaza Sfatului ejerce las funciones de núcleo de ocio, con pista de hielo incluido.

Curiosamente, uno de los mejores restaurantes de la ciudad no sirve comida rumana, sino serbia. Déjate recomendar para acertar de pleno con las impresionantes raciones que se sirven a diario en la Taverna Sârbului, en la céntrica calle Republicii 55, (que nace de la Piaţa Sfatului). Si tienes problemas encontrándolo, recuerda que está adyacente a un McDonalds. En efecto, la cadena norteamericana ha invadido Transilvania, todo un anticlimax.

Castillo de Bran

Foto: Constantin Samoila

Castillo de Bran

No hay ningún recorrido completo de Transilvania que no efectúe una parada en el popularmente conocido “Castillo de Drácula”, en donde sólo faltan los aullidos de los lobos para helar la sangre al turista más valiente. A pesar de que Vlad Tepes sólo estuvo en el enclave de paso, Bram Stoker se inspiró en los lúgubres muros de la fortaleza para ambientar su novela Drácula.

Si existen los fantasmas, aquí los encontrarás a docena el kilo, sobre todo desde que en el transcurso de unos trabajos de restauración se encontró un pasadizo secreto que conecta la tercera planta con la primera. Pero si no encuentras nada horripilante dentro del castillo, no te preocupes, en las tiendas de souvenirs de la entrada al recinto venden unas tazas que cumplen holgadamente con el requisito.

Rasnov

La fortaleza del siglo XIII que corona la ciudad merece ampliamente la pena aunque sólo sea por sus fulgurantes vistas de la cordillera de los Cárpatos. Si añadimos una impresionante muralla exterior y un interior de la ciudadela parcialmente reconstruido, (y la parte más interesante es la sección ruinosa), obtenemos un enclave rumano ineludible.

Y siguiendo la macabra línea de este artículo, el pozo que se encuentra a la entrada fue excavado en roca por dos prisioneros turcos a los que se les prometió la libertad si cumplían adecuadamente con su tarea. Diecisiete años más tarde completaron el pozo, pero no queda muy claro si se les dejó en libertad o no. Se han encontrado huesos en el interior del pozo, por lo que las apuestas no andan muy a su favor. Eran otros tiempos…

Entrada a Sighisoara

Foto: Bianca Bogdan

Sighisoara

En un frío día de 1431, en la angosta y fortificada ciudad medieval de Sighisoara, nació Vlad Tepes, el cual sería conocido por la historia como Vlad el Empalador. A pesar de su desmedida afición por este método de ejecución, (que empleó repetidamente contra soldados otomanos, enemigos políticos, mujeres adúlteras, nobles, mercaderes, y básicamente cualquiera que pasase por allí), su reinado sobre Valaquia y Transilvania es considerado por los rumanos de hoy en día como patriótico, debido a su exitosa defensa de las fronteras del país frente a los numerosos ejércitos turcos.

La impronta de sus logros y atrocidades ha quedado anclada en el ambiente de la ciudad, convirtiendo posiblemente a Sighisoara en la ciudadela medieval mejor conservada y más auténtica del mundo. En cualquier paseo por sus calles no podrá faltar un ascenso por el tramo de escaleras más tétrico de Transilvania, (cubierto por tablones de madera), hasta la iglesia con cementerio adosado que corona la ciudad, la visita a la torre del reloj, y una comida en el restaurante establecido en el edificio que fue lugar de nacimiento de Drácula.

¿Hace frío? Nada como un trago de Tsuica, un licor de ciruelas autóctono que resucitaría bailando un vals al mismísimo Bram Stoker. ¡Cuidado con la dosis!

Sibiu

Sabiendo que se estima en 10.000 personas la cifra de empalados en la ciudadela de Sibiu por orden de Vlad Tepes solamente durante el año 1460, es difícil dejar de asociar una carga simbólica a la impresionante Plaza Grande (Piaţa Mare), lugar de partida obligado para la exploración de los puntos de interés de la ciudad, como la Torre del Consejo. Desde su mirador es posible admirar la estructura perfectamente conservada de la ciudad medieval, rodeado parcialmente por su estructura amurallada original.

Durante tu exploración de las calles de Sibiu, observarás sin duda a sus habitantes comiendo algún alimento mientras caminan (y cuyo olor te hará babear como un infante). Se trata del delicioso Gogosi, especialidad culinaria de la zona y obsesión de los autóctonos, consistente en un bollo similar a un buñuelo relleno de básicamente cualquier cosa, (pasas, queso…), por lo que los rumanos lo comen a todas horas del día. Y si lo pruebas acabarás haciendo lo mismo, créeme.

¿Lo mejor de todo? Los precios de Transilvania no han alcanzado las cotas del oeste de Europa, por lo que en los hoteles y restaurantes no te sacarán toda la sangre. Dejarán un poco para el almuerzo de los vampiros locales.

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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1 respuestas para “Híncale el diente a la Transilvania más medieval.”


  1. regina vazquez gusman - 6 de diciembre de 2011 a las 23:58

    me encantaria ir a transilvania porque tiene fantasticas historiasssssssss, y aparte soy fanatica de los vampirossss



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