¿Caballos por las calles de Siena?

La locura hípica asola esta pequeña ciudad italiana dos días al año, cuando los caballos, ( y sus excrementos), son los protagonistas absolutos de las carreras llamadas “el Palio”. El resto del año es simplemente una de las ciudades más bellas de Italia. ¿Acaso no es suficiente? 

  

 Medieval. Así es Siena, una ciudad por la que no pasa el tiempo, si obviamos la presencia del estadio de fútbol y los miles de estudiantes universitarios que llenan sus calles y plazas a todas horas del día. La gente de Siena es como las piedras de sus edificios: duras, reacias al cambio, cerradas a todo tipo de novedades provenientes del exterior. Por ello sus mayores fuentes de ingresos, los turistas y los estudiantes, son también sus mayores motivos de desasosiego.  

A los sieneses no les gusta la algarabía, el ruido ni la importación de nuevas costumbres (excepto durante el Palio, momento en el que se vuelven literalmente locos). Y esas tres cosas las traen los turistas y los estudiantes a manos llenas. Si entiendes cómo son sus pobladores entenderás mejor la ciudad.  

Siena al anochecer

Las calles encerradas entre la muralla medieval tienen ese encanto que sólo poseen los lugares más auténticos. No te dejes engañar por los fastuosos escaparates de las tiendas de Via di Cittá o Banchi di Sopra: ahí es donde los ricos visitantes se dejarán su dinero comprando recuerdos bonitos pero artificiales. La verdadera Siena está en las calles accesibles solo por escaleras imposibles, empinadas como el diablo; en los patios ocultos en las sombras de los pasadizos; en los tambores que se escuchan en la distancia cuando entrenan para el Palio; en los faroles de las calles con sus formas retorcidas.  

No sólo de Piazza del Campo vive Siena, aunque obviarla al hacer un recorrido por la ciudad sería un error mayúsculo. La Piazza. ¡Ah, qué lugar! Nada como ir con un buen libro una tarde de primavera o verano y sentarse a leer en la plaza (no tumbarse, pues está prohibido y vendrá un guardia a llamarte la atención). También puedes pedir un café en el Caffé Key Largo, situado en una de las esquinas de la plaza y subir a su pequeño balcón desde donde ver a la gente pasear mientras disfrutas de un fantastico capuccino (o frappuccino en verano). Un par de horas con una buena compañía, conversando o viendo pasar a la gente bajo tus pies mientras se acercan a la plaza, es un lujo disponible para los que ocupen los ocho asientos escasos de los que dispone el balcón.  

Cuando se acerquen las 7 de la tarde saldrán de sus casas los sieneses (y por extensión, el resto de italianos) a socializar tomándose su famoso aperitivo. Los bares de la plaza estarán llenos y uno se siente tentado a alejarse un poco. A escasos 50 metros está la pasticceria Nannini, la cual habrá sufrido una transformación y habrá pasado de servir cafés y panforte (o mejor aún: ricciarelli) a ofrecer unos fantásticos cócteles con los que comenzar la noche.  

Caballos durante el Palio

Quien quiera disfrutar de un buen vino de la Toscana puede acercarse a la Fortezza, donde se encontrará la Enoteca Italiana. Si tiene suerte, además de buen vino disfrutará de buena música tocada en directo. Si no tiene suerte, tendrá que soportar reggaetón. Esperemos que tengas suerte. Por cierto, sólo está abierto unos pocos meses al año, así que conviene enterarse antes de darse el paseo.  

Pasadas las 12 de la noche la mayoría de la gente joven se reúne entre los bares Barone Rosso, Porrione y Al Cambio. Los miércoles noche se celebra la fiesta Erasmus en el Barone, así que tú verás si te quieres meter ahí. Para ese día, recomiendo acercarse al Tea Room (en la Plaza del Mercado, bajando unas escaleras). Fantásticos tés, deliciosas tartas y música jazz en directo. Suele llenarse, así que reserva mesa con antelación.  

Y no podía terminar sin hacer mención al Palio. Para los sieneses es lo más grande. Su vida gira en torno a él y no se entiende Siena sin la famosa carrera de caballos. Se celebra dos veces al año, en julio y agosto y la contrada ganadora será honrada -y odiada- durante todo el año siguiente. Ser el fantino (jinete) ganador te asegura ser el héroe de la contrada durante un año (no me puedo ni imaginar lo que ligará el chaval durante el año siguiente a ganar). Se podría decir que el Palio en Siena es el equivalente de la Semana Santa sevillana. El fervor es tal que no es extraño encontrarse sieneses llorando antes, durante y después de la carrera debido a la emoción. Cuando se realiza el sorteo de los caballos, es costumbre presentarlo en la iglesia o capilla de la contrada. Y si se caga el caballo dentro de la iglesia, ahí se quedará el recuerdo hasta que terminen los festejos del Palio. Desde luego, es una buena muestra de lo que se reverencia al caballo en este pueblo (y lo asquerosamente rancias que son algunas costumbres).  

  

Carlos Aza  

 Carlos Aza es un ingeniero de telecomunicaciones cuyo carácter emprendedor le lleva a buscar hacerse rico aplicando sus conocimientos técnicos a la economía. Si lo consigue, sin duda se dedicará a viajar y a la vida contemplativa en general.



Artículos relacionados

Nápoles versus Salerno: ¡Elige tu favorito!

Los “piques” entre ciudades se viven a otro nivel en Italia. Al sur de Italia, los de Nápoles y los de Salerno no se pueden ni ver. ¿El motivo? Adivina... ¿Cosas de rivalidades? Más o menos… El fútbol juega su papel, pero no es lo único. ¡Entérate de qué diferencia estas dos...

Romeo, tócale el pecho derecho a Julieta.

De la mano de Shakespeare, Verona ha obtenido por derecho propio el título de ciudad del amor. El próximo San Valentín, asegúrate de que seas tú la persona que frota con ahínco la famosa estatua de Julieta que adorna la plaza del mismo nombre. Solamente esperemos que no acabes igual que...

Añade un comentario