Hay vida más allá del Big Ben.

¿Todavía crees que lo conoces todo de Londres? Si eres londinense, no leas este artículo. Si no es el caso, utilízalo de excusa para encontrarte con los lugares menos llenos de turistas japoneses en la ciudad del Fish & Chips.

En Londres se mezcla de la forma más natural lo antiguo con lo moderno, lo british con lo extranjero, el ajetreo urbano con la placidez de sus parques. Allí lo normal es ser diferente. Es una ciudad que no deja de asombrar y que te hace ver el mundo de forma distinta.

No podemos limitarnos solo a visitar los lugares “imprescindibles”. Para empezar a conocer Londres (aunque yo creo que ni siquiera los propios londinenses llegan a conocerla de verdad) es necesario perderse por sus barrios, entrar en lugares insospechados, dejar que la ciudad se enseñe a sí misma.

Por ello, os presento una ruta por Londres si ya has visto el Big Ben y el Parlamento, Buckingham Palace, Westminster Abbey, el British Museum y demás lugares que hacen de Londres un foco de atracción turística.

Punks en Camden

Foto: Vanessa Jackman

1) El teatro de Shakespeare.

Si te gusta el teatro (y si no te gusta ahora te gustará) acude al Shakespeare’s Globe Theatre. Al sur del Támesis, junto al Southwark Bridge, en una zona con bastante ambiente, se alza el circular Globe, reconstrucción del original demolido en 1644. De mayo a septiembre se representan en él obras de Shakespeare (en inglés, of course) que son una delicia. Aunque no sepas mucho inglés te recomiendo que vayas. Los actores son muy buenos y puedes enterarte sin problemas de la trama de la obra. Si estás estudiando inglés o si te apasiona el idioma de la “pérfida Albión” no dudes en acudir. Es toda una experiencia.

Es bastante barato pues ronda de las 20 y algo libras a las 5, si compras entrada para estar en el foso (yard). Recomiendo esta última, pues a pesar de que estás de pie tienes el escenario totalmente al alcance de la mano e incluso, depende de las obras, los actores se pasean entre el público mientras declaman sus versos.

Compra las entradas con antelación, pues estas representaciones son muy populares entre los londinenses y se agotan pronto. Aunque sea verano llévate alguna chaqueta si la obra es por la tarde, porque el teatro es a cielo descubierto y suele refrescar bastante cuando se acerca la noche.

2) La Biblioteca Británica.

Para los viajeros amantes de la cultura, no puedo dejar de recomendar la British Library, en Euston Road, muy cerca de St. Pancras Station. Alberga más de 18 millones de libros, algunos de ellos de la máxima importancia. Tiene una magnífica exposición permanente en la John Ritblat Gallery donde puedes admirar sus “tesoros”: curiosos textos budistas, numerosas biblias medievales iluminadas, la Magna Carta, los Lindisfarne Gospels, uno de los primeros textos impresos (de China), la Biblia de Gutenberg, cuadernos de Da Vinci, el único manuscrito de Beowulf, el Primer Folio de las obras de Shakespeare, una curiosa carta de Lenin, el diario de a bordo del Victory, que recoge la muerte del almirante Nelson e ¡incluso canciones escritas por los Beatles!

Es sin duda un lugar que guarda una inmensa parte de la historia del mundo y que nadie se debería perder. Una joya. Eso sí, hace un poco de frío dentro, llevaros algo de abrigo.

Lluvia en Camden

Foto: Katia Nosenko

3) El barrio de Inns of Court.

Un barrio realmente curioso por el que debería continuar la ruta por Londres es Inns of Court, donde residen exclusivamente juristas. Funciona como un microdistrito propio y se cierra por la noche (a partir de las 19 h). La verdad es que es un lugar extraño, parece un mundo aparte, como demasiado perfecto como para ser real: calles sin un papel, fachadas pulcrísimas, coches relucientes, y la escasa gente que se ve, muy bien vestida.

4) Iglesias menos transitadas.

Os recomiendo acceder por Middle Temple Lane, desde Fleet Street, pues llegaréis a Temple Church, una preciosa iglesia fundada por los templarios en el siglo XII. Consultad los horarios pues son bastante limitados. Ahora es más frecuentada que antes, al aparecer en el archiconocido Código Da Vinci, por lo que la afluencia de gente le resta un poco de encanto. Aún así merece la pena la visita. Lo más interesante son las estatuas yacentes de caballeros de la orden y las caras grotescas que rodean la pared de la nave circular. También el bosque de columnas y el entresijo que forman en el techo de la nave más grande, característica bastante típica de la arquitectura inglesa.

En el exterior hay una apacible plazoleta perfecta para comer si lleváis comida take away (y si lleváis bocatas de toda la vida, pues también).

Una iglesia que no tiene prácticamente visitantes y que es tanto o más bonita que la anterior es St. Bartholomew The Great, en West Smitheld. Es la más antigua de Londres y, si te gusta el arte y la historia, no te la pierdas. Tiene folletos en castellano con un detallado plano de la planta.

Se puede acceder a ella desde un pasaje muy medieval, que le da aún más encanto. Por el exterior es bastante anodina, pero su interior impresiona: preciosas arcadas de piedra, la zona del púlpito toda de madera, inscripciones en el suelo borradas por los siglos de pisadas, etc.

5) Y muchas, muchas más cosas.

Por último recomendaros que no os perdáis incluir en vuestra ruta un paseo por la orilla del Támesis, ni una degustación tanto de los más british “fish & chips” o “sausage & mash” como de la comida india que venden en los puestos ambulantes, ni tampoco una tarde de compras por los numerosos mercadillos de la ciudad. El del multicultural y sorprendente Camden es ineludible, y podéis llegar a él en lanzadera fluvial desde la insólita Little Venice en un paseo de unos 50 minutos.

Tampoco perdáis la oportunidad de tumbaros en la hierba de los enormes parques de Londres, como el Regent’s o el Hyde. En la mayoría de ellos hay mucha fauna silvestre y podréis dar de comer a las nada tímidas ardillas.

Por supuesto hay mucho más que ver y hacer en Londres. Ya lo descubriréis. ¡Buen viaje!

Rosaura Ruiz

Rosaura Ruiz es estudiante de Historia, devoradora de libros y amante del arte y la cultura. En cuanto puede, que es cuando el dinero se lo permite, sale de viaje. Planificar la siguiente escapada es lo que la mantiene con vida; las ganas de descubrir nuevos lugares es lo que llena su mente.



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