Malta por goleada.

Si el archipiélago de Malta sólo te resulta familiar por el 12-1 del partido de fútbol entre su selección nacional y la de España, te espera una sorpresa. Te presentamos la versión condensada de un pequeño país con una gran historia. Conocerlo es ya cosa tuya.

El ambiente multicultural y su historia medieval envuelven a Malta y le arrojan una pincelada de extravagancia y encanto. Es una isla paradisíaca del Mediterráneo, un país independiente, muy cerca de Italia y con una íntima relación con Inglaterra. Antigua colonia británica, conserva las huellas de la conquista en una fábrica de buques abandonada, en las cabinas telefónicas de color rojo, en uno de sus idiomas, y en retazos de cultura que se mezcla con la forma de ser de los malteses, mediterráneos y emparentados con las lenguas semitas.

Cualquier época del año es espléndida para hacer una visita al archipiélago, pero sin duda octubre es el mes ideal para disfrutar de unas cálidas tardes otoñales que nada tienen que envidiar al verano.

Waterfront en Valetta

Foto: Andrew Galea Debono

Es en esta época del año cuando podemos asistir a la Noche en Blanco, evento famoso que tiene lugar en una variedad de capitales de toda Europa. Lo acoge la Valletta, ciudad que si ya de por sí es preciosa, esa noche se ciñe de magia. Miles de turistas y habitantes del lugar se acercan para formar parte de los conciertos de jazz, blues, rock and pop, y otros estilos que se esparcen por la capital. Todas las Iglesias y museos abren sus puertas, incluida la Catedral de San Juan. Escenificaciones teatrales, concierto de la Banda musical de la Policía, bailes folclóricos de la isla de Gaza, y exposiciones fotográficas sobre Malta son algunas de las actividades que podemos contemplar en esta noche fantástica en la capital de la isla.

Más tarde o más temprano nos entra el apetito así que podemos explorar el Water Front en busca de algún restaurante donde degustar la deliciosa sopa maltesa seguida de pescado fresco o de carne de caballo, platos típicos de la isla. Si no te agrada ninguna de las ofertas tradicionales, también hay restaurantes chinos, italianos y generales. Muy cerca de allí, los Barrakka Gardens son una parada obligatoria. Preciosos jardines, donde además de sentir el ambiente juvenil maltés se puede admirar las vistas de la Vittoriosa, primera ciudad de la isla, y de los barcos luminosos, arrimados a la muralla de la capital.

La noche es larga y aún se puede volver a la calle República para continuar admirando la arquitectura y el esplendor de la ciudad. El transporte público ofrece servicios extra para esta Noche en Blanco, lo cual es una gran ventaja si te hospedas, por ejemplo, en Sliema, localidad que está justo en frente de la capital y a la cual se puede acceder, durante el día, en un ferry que cruza las aguas en diez minutos. El autobús tarda un poco más y está condicionado al tráfico, pero resultará una experiencia inolvidable ya que su tradicional forma y color te hacen sentir en otro siglo. Incluso, la mayoría de ellos sólo para si alguien grita para que lo haga o si tiran de una cuerda que golpea una campanita junto al conductor.

Valetta en Malta

Foto: M. Fleur-Ange Lamothe

Sliema es muy diferente a la capital, está repleta de tiendas de moda y bares de costa, donde puedes disfrutar de una cerveza o un café bajo el sonido de las olas golpeando las rocas de las originales playas de Malta. Cuenta con numerosos hoteles y pensiones de diferentes precios y categorías, por lo cual escoger no resulta fácil. Muy cerca de allí, encontramos la localidad de St. Julian’s al cual llegamos por un paseo costero desde el que se observa una torre, una playa de cantos rodados, un parque arbolado, bares y cafeterías, una Iglesia, y mucha gente disfrutando de la suave brisa de mar. Si se bordea la costa se llega a Paceville, zona de marcha por excelencia, pero también de restaurantes donde disfrutar de una cena a la luz de las velas y de casinos donde tentar a la suerte.

Si se ha disfrutado de la Noche en Blanco y aún se tienen días libres, Golden Bay y Ghajn Tufieha Bay son dos playas que darán constancia de lo deliciosa que puede resultar la estancia en esta isla. Ambas de arenas doradas y aguas cristalinas con un paisaje de montaña y rocas que atraen a cualquier senderista que sepa admirar la belleza natural. Desde lo alto del acantilado que enmarca a la segunda, se puede ver Gnejna Bay, otro encanto de la naturaleza. Si en vez de playas, se prefiere lo urbano, Malta no nos defrauda. Mdina, con su arquitectura medieval, y sus panorámicas vistas, enamora al viajero que encuentra el descanso en el silencio nocturno de esta ciudad dormida. Pero también Marsaxlokk, ciudad históricamente pesquera, fascina al paseante con sus barcas de colores y su mercadillo de variados artilugios. Y los restos de los templos de Tarxien, completan un viaje por la historia y la cultura de esta isla tan preciosa como su gente. Malta es el puente entre el mundo oriental y occidental.

Romina Hidalgo

Viajera incansable y apasionada por la lectura, española de origen argentino, estudiante de Periodismo en la UCM y escritora en sus ratos libres, Romina Gisele Hidalgo Marchione es una joven de 22 años, emprendedora y trabajadora. Participa en diversos blogs y escribe reseñas, comentarios y noticias literarias en la revista La Huella Digital.



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