Siéntete como un niño en Nueva York.

¿Quieres volver a la infancia? En Nueva York tienes la oportunidad. A nadie le sorprenderá que te subas como Tom Hanks al piano que aparece en la película “Big”, o que comas M&M’s hasta reventar. Y si tienes hijos y les llevas, prepárate para no dormir…

Cuando alguien piensa en Nueva York se le vienen a la cabeza los grandes rascacielos, la Quinta Avenida, Times Square o la Estatua de la Libertad. Es precisamente en la Quinta Avenida y en Times Square donde se encuentran algunos de los lugares que harán que recuperes al niño que llevas dentro. ¿Por dónde empezamos?
¿Qué niño no es feliz en una tienda de juguetes? Si ésta además tiene varios pisos y hasta una noria en la que cada una de las cabinas representa a personajes infantiles, hasta los más adultos se sentirán como niños. Hablamos del Toys ‘r’ us de Times Square, en el que hay miles de juguetes. Algunos que no imaginarías ni que existen. Por eso, te vuelves loco y haces fotos de todos. En la última planta de la tienda encontramos el Mundo Barbie, en el que a parte de estas muñecas expuestas puedes encontrar cualquier complemento que se te ocurra. Y hasta pompones para ser la animadora que siempre soñaste.

A la llegada a Nueva York te sientes abrumado, incluso agobiado, con tanto rascacielos. Entonces descubres este lugar, del que no quieres salir hasta que otro te arrastra hasta la calle. Y prometes que volverás.

Tienda Toys'R Us en Nueva York

Foto: Flickr-member

Y entonces, unos pasos más allá, descubres la M&M’s World. Con esculturas gigantes en las que un M&M es el protagonista. Con cientos de camisetas, barajas de cartas o cojines de M&M. Y, sobre todo, M&M’s de todos los sabores y colores que puedas imaginar. ¿M&M’s de cereza? Allí los hay. ¿M&M’s rellenos de mantequilla de cacahuete? Allí los hay. Es el paraíso de los golosos. Y de aquellos que quieren llevar a los suyos un souvenir de la Gran Manzana más original que la mítica camiseta de I Love New York, o la típica figurita que representa el Empire State o la Estatua de la Libertad.

Una vez más, tienen que arrastrarte a la calle, y cuando por fin consiguen sacarte de la tienda, si quieres seguir siendo el niño que has vuelto a ser desde hace un rato, puedes ir a ver un musical. Y es que una de las calles que se cruzan con Times Square es la famosa Broadway. De todos los musicales que hay, yo opté por la clásica Mary Poppins. Y casi un año después, cada vez que me acuerdo de su “supercalifragilisticexpialidocious” se me pone una sonrisa en la cara. Algo parecido les pasa a los adultos que vinieron conmigo a ver la obra, y es que Mary Poppins, desde esa noche en Broadway, se convirtió en ese pensamiento positivo que te hace reír hasta en los peores momentos.

Y nos vamos a la Quinta Avenida. En ella está el mítico Central Park, el pulmón verde de Nueva York, donde cualquier tarde de verano se puede encontrar a familias enteras jugando al béisbol, o disfrutando de las esculturas que representan personajes infantiles (como Alicia en el país de las maravillas), o en los columpios. Y es precisamente en unos de esos columpios donde resurgió el niño que llevamos dentro: ante la atenta mirada de un puñado de críos, la persona más joven que se estaba columpiando ya había pasado de los veinte.

Un poco más abajo, junto a la famosa tienda de Apple, encontramos la no menos famosa FAO. Nada relacionado con Naciones Unidas, la FAO es la otra gran juguetería de la ciudad de Nueva York. Y es que en ella podemos conseguir un peluche de un oso a tamaño real, probarnos todos los tipos de gorros que venden, o comprar kilos y kilos de caramelos gigantes. Pero sin duda, el objeto más deseado de la tienda es el Big Piano, que salía en la película del mismo nombre, y que niños y adultos disfrutan al hacer preciosas (o no tanto) melodías con sus pies.

Piano de la película Big

Foto: Kevin Chan

Para los amantes de la factoría Disney, hay una Disney Store unos metros más abajo. En ella venden cualquier objeto relacionado con los personajes de estas películas, pero la mayoría de curiosos van sólo por poder hacerse una foto con un Mickey Mouse de peluche, o comprar cualquier complemento de ropa. Y es que la Disney Store es ese mundo feliz donde cualquiera, por lejos que esté ya de la infancia, recupera al niño que lleva dentro.

No muy lejos de allí, la tienda de Nintendo hará las delicias de aquellos que desde siempre han disfrutado con los juegos de esta marca. Y además de juegos, como cabía esperar, en ella podemos comprar ropa, o incluso peluches de nuestros personajes de videojuego favoritos. Así, no faltan Yoshi, Mario o los adorables animalitos del Animal Crossing.

El último lugar que hará que recuperes el niño que llevas dentro es el Parque de Atracciones que hay (o había, antes de que fueran cerrando una a una todas las atracciones) en Coney Island. Junto a una playa, llama la atención la Wonder Wheel, una gran noria de 1920 desde la que se disfrutan unas maravillosas vistas, una vez que superas el susto de los chirridos del mecanismo.

Por todo esto, si vas a Nueva York, tienes tiempo y quieres acordarte de lo que sentías cuando eras un niño pequeño, (o enseñárselo a tus hijos), no dejes de visitar estos lugares.

Ana Isabel González

Ana Isabel González estudia Periodismo, y a su pasión por escribir se suma su pasión por viajar. Su sueño es conocer los cinco continentes, y llegar a vivir en África, pero ser estudiante no le deja ni tiempo ni dinero para viajar.



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1 respuestas para “Siéntete como un niño en Nueva York.”


  1. Anónimo - 17 de enero de 2011 a las 12:54

    Niño rebelde y niño caprichoso el animal que todos llevamos dentro El hombre perfecto tema de Ana Cirre Casi un hombre de 40 años con privilegios soltero.



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