¿Quieres conocer a “Elvis Presley”?

Cada 16 de Agosto, el ritmo de las canciones de Elvis Presley congrega en Graceland (Memphis) a miles de seguidores dispuestos a rendir homenaje al Rey en el aniversario de su muerte… Y a cientos de clones sin talento vestidos como él.

Las gafas del imitador de Elvis Presley están empañadas de vaho causado por los casi 40 grados centígrados que alcanzan los termómetros en Graceland, Memphis, sin embargo él no parece percatarse mientras golpea furiosamente el aire con los contoneos de su cadera. La danza frenética termina a la par que la canción que entona con su guitarra, y Elvis se limpia el sudor de la frente ante el aplauso del numeroso público congregado a su alrededor. -”Thank you, thank you very much” – gruñe el obeso cantante, y bebe un trago de una enorme botella de coca-cola. En Graceland, todo es norteamericano, exageradamente norteamericano. ¿Qué es más americano que el Rey del Rock & Roll?

Esta ciudad florecida al amparo de la música country fue testigo del ocaso de uno de los grandes ídolos del siglo veinte, fallecido en su lujosa mansión el 16 de Agosto de 1977, por causas todavía no muy claras. Aunque hay gente que cree que todavía vive. -”Sí, sí, está aquí, está con nosotros.” -explica el imitador. -”La realidad es que nunca se fue.” Observando el ambiente es posible afirmar que tiene razón, la presencia del ídolo se observa claramente en la legión de imitadores que lucha por unos aplausos. Memphis es hoy la ciudad con más tupés por metro cuadrado del mundo. Una mirada a la multitud nos permitirá fijarnos en todo tipo de Elvises; asiáticos, africanos, jóvenes, viejos, e incluso mujeres con patillas.

"Pakistelvis"

Foto: Jacobo Medrano

-”Yo gané el concurso de imitadores de Elvis el año pasado…” – explica Louis, un Rey del Rock francés – “espero volver a ganar este año, soy el mejor”. Sin embargo, mientras se prepara para subirse al escenario, Louis se encuentra con Jack, que no parece estar de acuerdo. Sus lustrosos trajes refulgen a la luz del intenso sol, y ambos se dan la mano deportivamente. Al fin y al cabo los dos idolatran al mismo Dios blanco de marcado tupé creado por los Sun Studios.

Una legión de minibuses se ocupa de transportar a los turistas desde el centro de visitantes (y tienda de souvenirs) a la casa del astro. “¡Ohh!… ¡Ahh!” – exclaman entonces los peregrinos. La mansión es un espectáculo en sí mismo: un paraíso kitsch de columnas corintias que enmarcan una entrada custodiada por dos estatuas de leones; un templo de la excentricidad dedicado al estrellato. Las veintitres habitaciones que componen la mansión permiten escudriñar la compleja personalidad del cantante y su gusto por el exceso. La habitación más popular contiene una imponente catarata que es mudo testigo del carácter de un hombre que disfrutaba viendo tres televisiones al mismo tiempo.

Durante la visita, es asombroso descubrir la cantidad de discos de oro y platino que cuelgan de las paredes junto con los psicodélicos trajes y las fotos familiares. Sí, parece ser que Elvis era un hombre familiar, y que gustaba de pasar tiempo con su hija en la “Jungle Room” o sala de la jungla, una habitación tan sobradamente enmoquetada que probablemente cobije a la población más densa de ácaros del polvo de todo el mundo.

Dentro de Graceland

Foto: Jacobo Medrano

Por Memphis desfilan anualmente unos seiscientos cincuenta mil turistas que pagan religiosamente por fotografiar la mansión y empaparse de la vida del astro, ignorando su fijación por los barbituricos, el Demerol, y en general por la grasa durante sus últimos años. Esto no importa, todos ellos son peregrinos de Elvis. – “Me encanta mirar a la gente,” – explica Louis -”cómo sonríen cuando visitan Graceland. Esto no lo ves ni en Disneylandia.”

El furor por el mito del rey del rock, posiblemente basado en la identificación del imaginario estadounidense con el chico simpático de pueblo que cumplió su sueño americano, ha llevado a Graceland a ser la segunda casa privada más visitada de Estado Unidos, tan sólo detrás de la Casa Blanca. “Yo creo que se buscan a si mismos.” – sentencia sonriendo. Se busquen a si mismos o no, con la hora de cierre todos abandonan lentamente el refulgir dorado del aura de Graceland. El paréntesis para Louis se cierra cuando se dirige de nuevo a su vida real, se quita el traje, y comienza mentalmente a contar el largo plazo hasta el siguiente aniversario.

En cierta ocasión Elvis Presley dijo: “Sólamente pasas por esta vida una vez; nunca vuelves para los bises”. Quizás esta afirmación sea cierta para todos los demás, pero no lo es para el Rey.

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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