Como Cristóbal Colón, pero con barba.

Colón llegó quinientos años tarde. Los vikingos habían sido los primeros en poner sus pies sobre el continente americano, llamándolo Vinlandia. Eso sí, empleando unas embarcaciones que harían parecer un crucero de lujo a las que utilizó Colón siglos después.

Los vikingos fueron el pueblo viajero por excelencia de la Edad Media. Desde las frías costas de Suecia, Dinamarca y Noruega alcanzaron Irlanda, las Islas Orcadas, la Feroe, Islandia y Groenlandia. Pero fueron mucho más allá: por el este incluso llegaron a Rusia, Bizancio y Bagdad; y por el sur sus naves arribaron a las costas de Al-Andalus y el Norte de África, penetrando en el mar Mediterráneo por el Estrecho de Gibraltar hasta llegar a Italia.

Pero tal vez su hazaña menos conocida fue la navegación hacia el oeste, que alcanzó, por casualidad, la costa norte del continente americano, a la que ellos llamaron Vinlandia. Fueron, por tanto, los primeros “europeos” en llegar a América, precediendo a Colón y sus tripulantes en cinco siglos.

Los vikingos no viajaban por placer, sino que sus expediciones tenían siempre unas intenciones concretas: incursiones piráticas en busca de botín, contactos comerciales, expediciones militares o, como en el caso de Vinlandia, colonización nuevas tierras para ampliar mercados, dar salida a la superpoblación y solucionar peligros sociales (expatriación de delincuentes y de los numerosos hijos sin herencia) o puede que también formara parte de ritos iniciáticos.

Vikingo actual

Foto: Sune Petersen

Los famosos drakkar vikingos fueron los que permitieron atravesar los mares. Eran embarcaciones veloces, fuertes y seguras y cuya combinación de vela cuadrada y remos las dotaba de una gran maniobrabilidad. Incluso los usaron para llegar a Bizancio a través de las estepas rusas, siguiendo el curso de los ríos y transportando las naves a hombros cuando era necesario cambiar a otra cuenca fluvial (¡duros hombres del norte!).

El descubrimiento de Vinlandia se narra en The History of the Archbishops of Hamburg (Adam de Bromen, 1075) y en dos de las sagas histórico-míticas islandesas del siglo XII.: La Saga de Erik y la Saga de los groenlandeses. Nos cuentan que, en 986, Bjarni Herjolfsson navegaba desde Islandia hacia Groenlandia cuando su embarcación fue arrastrada hacia el oeste por un temporal y divisó una tierra desconocida. Seis años más tarde Leif, hijo del aventurero Erik el Rojo, y otros hombres decidieron seguir aquella ruta y explorar el nuevo territorio. Encontraron tierras fértiles y clima favorable y hallaron viñas silvestres, por lo que denominaron al nuevo lugar Vinlandia o “tierra del vino”. Regresaron a Groenlandia con cargamentos de madera y vides (no solo de cerveza vive el vikingo).

Thorvald Ericsson, hermano de Leif, también llevó a cabo una expedición, pero se encontraron con nativos belicosos (skraelings u “hombres horribles”) y huyeron. Thorvald murió en ese encuentro. Su viuda, Gudrid, hacia el año 1000, viajará también a Vinlandia junto con su nuevo esposo, con intenciones de colonización (llevaban a sesenta hombres, cinco mujeres y ganado). Empezaron a comerciar con los nativos, pero al segundo invierno hubo un conflicto con ellos y decidieron regresar. El último intento fue el de Freydis Ericsson, pero fracasó por problemas internos, que ella resolvió, según parece, asesinando a su tripulación…

Hubo otras expediciones. Incluso, en el siglo XIV, hubo groenlandeses que emigraron a Vinlandia por problemas en su tierra de origen. Pero todos terminaron fracasando y los vikingos nunca se establecieron definitivamente en América.

Drakkar

Foto: I'm flickring

Una cuestión que ha generado mucha controversia es la referente a la localización de esta nueva tierra para los vikingos. Por las descripciones y las características de las tierras halladas (tierra fértil, viñedos, abundancia de salmones) y del clima se supuso que sería un lugar entre Boston y Nueva York. Pero investigaciones de 1960 hicieron suponer que, tal vez, Vinlandia se localizara en la isla de Terranova, en Canadá. Concretamente en l’Anse aux Meadows, al norte de la isla, donde se han encontrado vestigios de asentamientos nórdicos del siglo XI. El único problema es que en Terranova no hay uvas en estado silvestre, ni las había en época de los vikingos. Hay historiadores que apuntan que tal vez tomaron por uvas lo que eran en realidad bayas y grosellas, con lo que l’Anse aux Meadows se convierte el lugar con más probabilidades de haber sido el asentamiento vikingo en Vinlandia.

De hecho, hoy en día, Canadá tiene un foco de atracción turística en este lugar, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. En L’Anse aux Meadows se puede visitar el yacimiento y asistir a demostraciones y talleres sobre la vida y costumbres de los vikingos que habitaron allí, con logradas recreaciones de los artefactos, ropas y hasta de edificios de la época, en la reconstrucción del pueblo vikingo de Norstead. Terranova también ofrece muchos atractivos naturales, como sus más de 280 variedades de plantas, bosques de árboles enanos (tuckamore), lagos, increíbles paisajes montañosos, parajes costeros rocosos y de acantilados y los icebergs que se pueden ver en el mar sobretodo en los meses de junio y julio. Se pueden realizar paseos en barco para disfrutar del azul del mar y avistar ballenas jorobadas, delfines de hocico blanco y multitud de aves, así como visitar cuevas marinas. También se ofrecen cantidad de excursiones a pie por la región y otras actividades como ir en kayak por el mar.

Incluso hay operadores turísticos que ofrecen viajes desde Groenlandia a Terranova y otros lugares costeros de América del Norte siguiendo las huellas de aquellos viajeros escandinavos del Medievo. Eso si, en barcos transatlánticos. Quien quiera ir en drakkar se lo tendrá que construir él mismo.

Rosaura Ruiz

Rosaura Ruiz es estudiante de Historia, devoradora de libros y amante del arte y la cultura. En cuanto puede, que es cuando el dinero se lo permite, sale de viaje. Planificar la siguiente escapada es lo que la mantiene con vida; las ganas de descubrir nuevos lugares es lo que llena su mente.



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