Tambores de fiesta en la reserva india.

No todo acabó para la raza india con la conquista del oeste. Rejuvenecidos por la sangre de los casinos que instalan en sus reservas, cada tribu organiza un día de celebración anual en el cual los rostros pálidos son bienvenidos. Cantan, bailan y tocan el tambor. Ellos lo llaman Pow Wow.

La rasposa voz del altavoz convoca a una tribu del estado de Montana. Lentamente varios nativos americanos ataviados con sus plumas de gala se retiran las gafas de sol y dejan la cerveza en una mesa, para inmediatamente tomar el centro del recinto y comenzar a bailar. El ritmo hipnótico despierta los aplausos de los asistentes que observan desde las gradas mientras las tribus se suceden por riguroso orden de llamada y los cánticos se entrelazan. Ésta es su fiesta y la reivindicación de sus identidad cultural, aunque por supuesto también hay Coca Cola y perritos calientes. Faltaría más.

A pesar de la insaciable sed de tierras del hombre blanco del siglo XIX, un 2,3% del territorio de Estados Unidos a día de hoy sigue estando formado por reservas indias atribuidas a diversas tribus, que administran con cierta independencia. El mapa oficial con la distribución geográfica actual de sus territorios (si quieres visitarles), puedes encontrarlo aquí. Sin embargo es complicado escapar de la imparable maquinaria mercadotécnica del país que les cobija, y los indios, (nativos americanos en la jerga políticamente correcta), conducen camionetas Ford, visten pantalones Levi Strauss y portan gafas de sol Rayban. De hecho en el pow wow el olor imperante es el de una barbacoa.

Reserva India

Foto: Jacobo Medrano

“Somos de Dakota del Sur,” – explican unas jóvenes tímidamente – “venimos cada año con nuestra familia, aunque cada vez viene menos gente”. Una de ellas intenta controlar a uno de los hermanos pequeños, que juguetean al ver la cámara y se esconden detrás de los coches. Sin embargo a pesar de la aclaración de las chicas, el Pow Wow de la reserva de Winnebago, (al noreste del estado de Nebraska) parece gozar de buena salud y presume de una amplia concurrencia, aproximadamente dos tercios de la cual es de raza india. No ocurriría lo mismo en todas las reservas indias. Maltratadas por la legislación blanca, numerosas tribus fueron relocalizadas a territorios áridos del oeste del país en los cuales la agricultura era un lujo y la supervivencia digna un recuerdo. El alcohol ha sido una salida para los miembros más desafortunados de ciertas tribus, como los navajos de Arizona, sujetos a unas tasas de dependencia muy superiores a la media nacional.

“DING DING DING DING” – Y a través de este sonido se advierte el secreto oculto detrás de una buena parte de la supervivencia de los indios, el cual no es precisamente Manitú. Se trata más bien de un enorme casino levantado en una verde pradera a escasos 5 kilómetros del epicentro de la tribu, en cercanía a una carretera interestatal. Nubes de coches y camiones se arremolinan alrededor del amplio párking que representa la antesala del dinero. Croupiers nativos con cara de póquer giran la ruleta, inmunes al estruendo insoportable que emiten las máquinas tragaperras, mientras que rústicos habitantes de las ciudades vecinas surcan la moqueta para encontrar el siguiente juego en el que emplear su salario. Una transfusión directa a la reserva.

Niña India

Foto: Jacobo Medrano

Curiosamente fue a través de la existencia de un agujero legal, posteriormente regulado por la jurisprudencia del Tribunal Supremo en dos sentencias claves; la “Tribu Seminola contra el Estado de Florida”, y en “California contra la tribu de Cabazon”, (bromas aparte), lo que permitió insuflar las ventajas de la industria del juego en las reservas indias. En esencia, se dictaminó que las reservas de indios no están sometidas a las restricciones de su estado federal, por lo que se les debería aplicar directamente la legislación de juego establecida por el Congreso de Estados Unidos, la cual es más permisiva. Y la consecuencia práctica fue el inmenso boom de locales de juego en las tierras indias cercanas a los grandes núcleos urbanos, creando una industria de más de 18.500 millones de Dólares anuales. No está mal para tratarse del bando que teóricamente perdió la guerra.

¿Pero de qué guerra estamos hablando? A pesar del confinamiento involuntario al que ha sido sometido, debido a su espíritu guerrero y a las paulatinas mejoras en su calidad de vida, el pueblo nativo americano ha participado voluntaria y activamente en varias de las numerosas guerras libradas por los Estados Unidos, con labores destacadas como las comunicaciones en código efectuadas por los Navajos en la segunda guerra mundial, y la participación de más de 42.000 indios en combates de la guerra de Vietnam. Respecto de las hostilidades de esta última contienda, las heridas permanecen palpablemente abiertas. En el Powwow de Winnebago resuenan los cánticos y aplausos que dan la bienvenida a los veteranos de Vietnam que son presentados a través de los altavoces del evento. Son los héroes modernos de la tribu.

Si deseas conversar con la historia viva de EEUU, (y si tu corazón soporta el colesterol), nigún viaje a través de los Estados Unidos podría ser completo sin efectuar una visita a alguna tribu residente en el territorio por el que conduzcas. Perder todo tu dinero en sus casinos, sin embargo, es tan sólo opcional.

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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3 respuestas para “Tambores de fiesta en la reserva india.”


  1. eva - 21 de mayo de 2010 a las 01:57

    hola!!

    he estado tiemppo busando un viaje a una resaerva, donde lo hiciste?

  2. David - 21 de mayo de 2010 a las 10:21

    Hola, no hace falta reservar nada, con enterarse cuándo es un día de pow wow de alguna tribu y aparecer con el coche alquilado, ¡lo aparcas y ya está!

    Por la zona de Nebraska y Montana hay muchas reservas que lo celebran. :)

  3. Anónimo - 5 de junio de 2011 a las 22:34

    son hermosas las mujeres de las trubus indias…



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