¿Quieres sentirte como Mad Max?

Al igual que Mad Max, tu objetivo es digerir los kilómetros y kilómetros de asfalto de la Stuart Highway que te separan de la siguiente gasolinera, sin atropellar a ningún canguro. Ni Moisés vagó tantas horas por el desierto.

Desde Port Augusta (en Australia del Sur) hasta Darwin (en el Territorio del Norte), te espera un largo viaje por la columna vertebral de Australia. ¿Cómo de largo? Rematadamente largo. Con una longitud de 2.834 kilómetros, la Carretera Stuart es la única carretera asfaltada que atraviesa el Outback Australiano por el centro, separando el continente en dos mitades relativamente simétricas.

Tus obstáculos en esta aventura son varios: En primer lugar el sol del desierto, cuyos rayos convierten la piel más curtida en carne de cangrejo incluso en invierno y a través de la ventanilla. En segundo lugar los incautos canguros que con ansias suicidas saltan delante de los coches especialmente por la noche. Y por último las distancias tan amplias que se traducen en intervalos de hasta 250 km sin gasolineras. (Ni restaurantes, ni moteles, ni nada remotamente civilizado).

Tus premios en cambio son los increíbles paisajes que observarás en tu viaje a través de las maravillas naturales de la Stuart Highway, (incluyendo Ayers Rock/Uluru), la increíble sensación de aventura que transmite el desierto, y la satisfacción de seguir la mítica ruta que recorrió el explorador John McDouall Stuart en su tercer y exitoso intento de cruzar Australia de sur a norte. Y de sur a norte te enseñamos el camino. ¿Comenzamos?

Molino en la carretera Stuart

Foto: John Daniels

Nuestro periplo se inaugura en Port Augusta, el gran cruce de caminos del sur de Australia, con carreteras hacia Sydney, Melbourne, Adelaide, Perth y Darwin. Aprovecha para aprovisionarte de gasolina, porque te garantizamos que los precios subirán imparablemente a medida que te adentres en el desierto, ¡hasta casi alcanzar el doble! Sí, es un robo a mano armada que podrás minimizar procurando llenar el depósito en las ciudades habitadas de la carretera, y utilizando los roadhouses (gasolineras sin pueblo anexo) únicamente como repostajes parciales. ¿Recuerdas que te prometimos una experiencia Mad Max?

Muchos kilómetros después, llegaréis al primer roadhouse de la carretera Stuart, llamado Spud’s Roadhouse, cerca de Pimba. Quizás necesites un café, porque hasta ahora no hemos mencionado el hecho de que no hay recepción de radio durante toda la carretera Stuart, salvo en ciudades grandes. (Básicamente Alice Springs). En Spud’s podéis comprar algún CD, entre los cuales obviamente recomendamos AC/DC, que para algo son australianos.

Tras pasar Glendambo, nos encontraremos con un tramo de 254 km seguidos sin gasolineras, jalonado tan sólo por algunas paradas al lado de la carretera con una triste mesa de picnic, pensadas para contemplar el paisaje y escuchar el silencio. Si tienes suerte, verás algún gecko, (lagarto), corretear por la zona. Si no la tienes, disfruta al menos de la sensación de estar en el remoto Outback.

Tras los mencionados 254 km, en los que te crecerá la barba (si eres hombre) dado que el penoso límite de velocidad es de 110 km/h, empezarás a divisar extraños montículos en el horizonte. No te alarmes, no están causados por topos gigantes, simplemente te estás acercando a Coober Pedy y los montículos son restos de tierra extraídos de excavaciones en pos del preciado ópalo. La capital mundial de la minería del ópalo es en esencia una ciudad subterránea. Para soportar los achicharrantes 50 grados de día durante el verano, (que se convierten en bajo cero durante la noche invernal), los cerca de 3.500 habitantes decidieron hace décadas construir sus casas bajo tierra. Una buena decisión a la vista de las inclemencias del tiempo.

En Coober Pedy podrás visitar una mina abandonada, una iglesia subterránea, conocer a rudos mineros barbudos, y sobre todo comprar suficiente ópalo para procurar la difícil tarea de satisfacer a todas las mujeres de tu familia. Pero lo mejor está a las afueras.

Australiano con barba

Foto: Quiquenamib

A unos 15 kilómetros por una carretera de tierra se encuentra la curiosa Dog Fence, o valla para los dingos. Estos salvajes perros australianos se abalanzarían con gusto sobre los sabrosos animales de granja que pastan inocentemente por el fértil tercio sureste de Australia, si pudieran. Pero no pueden. Los australianos pensaron a lo grande y en 1885 completaron una verja de más de 5.600 km de longitud, (más largo que la gran muralla china), y alrededor de metro y medio de altura que impide el paso de los dingos, aislándoles en territorios menos suculentos.

Cerca de Coober Pedy también se halla la reserva de los Breakaways, que alberga curiosas formaciones rocosas coloreadas que prendieron la chispa de la imaginación de la tribu aborigen nativa que responde al sencillo nombre de los Antakirinja Matuntjara Yankunytjatjara. Las montañas simbolizan animales sagrados de la tribu cuyo nombre no mencionaré de nuevo, y han sido utilizadas como escenario en películas tales como Priscilla Reina del Desierto, o Pitch Black, y en numerosas filmes australianos de las que nunca has oído hablar.

A la altura de Marla por la carretera Stuart encontraremos un roadhouse con excelentes hamburguesas de proporciones titánicas. Recordad preguntar por la “biggest hamburguer you have, mate”. Una vez recuperadas las fuerzas, (y como siempre habiendo repostado combustible), podemos proseguir hasta Kulgera, el primer pueblo del territorio del norte, en esencia una colorista gasolinera.

Y superada la frontera del Territorio del Norte experimentaréis un profundo gozo: ¡El límite de velocidad aumenta hasta los 130 km/h! Al llegar a Erldunda, parte el desvío por la Lesseter Highway en dirección Uluru/Ayers Rock, las Olgas y Kings Canyon, (todos merecedores de un artículo propio). Sin embargo poco duró la euforia velocística, la Lesseter Highway tiene un límite de velocidad de 110 Km/h de nuevo…

Nuestra siguiente parada es Alice Springs, la ciudad aborigen por excelencia. Situado en medio del desierto, el descubrimiento de una renovable fuente de agua potable durante la construcción de la línea de telégrafo convirtió a Alice Springs en un hito en el camino de la línea que por primera vez unió Australia con el resto del mundo. Es posible visitar la estación de telégrafo y descubrir la interesante historia de la colonización de la zona. No os vayáis de Alice Springs sin comer en el Red Ochre Grill, un restaurante en el que sirven todos los bichos que habéis visto muertos en la calzada. (El canguro es excelente).

La carretera prosigue hacia el norte a través del trópico de Capricornio, pasando por la curiosa roadhouse de Wycliffe Well, autoproclamado epicentro OVNI de Australia. Los recortes de periódicos locales que decoran las paredes parecen concluyentes; los OVNIs existen y gustan de pasearse por esta gasolinera perdida de la mano de Dios. Estratagemas publicitarias aparte, lo más paranormal de la zona está a escasos kilómetros al norte; las Devil’s Marbles, (canicas del diablo), intensamente rojas formaciones geológicas de formas redondeadas.

Lo has logrado. Has llegado a Three Ways. Aquí la carretera se desdobla, y puedes continuar la ruta norte por la Stuart Highway hasta el archifamoso parque natural del Kakadu y la ciudad de Darwin, o tomar la carretera en sentido este que puede llevarte hasta Townsville, Rockhampton o Brisbane en la costa este del país. En cualquier caso quedan MUCHOS kilómetros por delante. ¡A disfrutar!

David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.



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