La carretera del fin del mundo.

En el corazón de la Patagonia chilena se siente de cerca el pulso de la naturaleza. Siglos de aislamiento por tierra han hecho de la recientemente construida Carretera Austral un portal único a un mundo donde encontrarse a uno mismo es casi inevitable.

Las peculiaridades de Chile pasan primero por su demencial geografía: todos los climas, todos los paisajes. Para los que amamos el desierto, los más secos del planeta. Para quienes disfrutan la tierra feraz, continuos valles quiebran nuestro vertebral país, y para aquellos que buscan experimentar comuniones dendrofílicas con Gaia, los bosques sureños y la Patagonia chilena.

Desde Santiago existe conexión directa hasta la austral ciudad de Puerto Montt. Recomiendo tomarse el tiempo y navegar desde allí, donde el país se hunde en el Pacífico Sur. Poco después se deja atrás a las embarcaciones y cultivos marinos que caracterizan la dinámica actividad marítima de la zona. Y basta el día entero de viaje entre fiordos y canales de cordillera sumergida para borrar todo rastro de metrópolis y congestiones, quedando despejado el ánimo para apreciar las cumbres que emergen solemnes festoneadas de vegetación. La ruta de aguas mansas favorece esta contemplación, sólo interrumpida breve pero tumultuosamente, en el paso del Corcovado.

Carretera Austral

Foto: Francisca González

Al norte de Coyhaique, la capital regional de Aysén, la serpenteante Carretera Austral esquiva mar y escala valles, oteando ventisqueros. Al sur de esta bucólica capital, el camino bordea uno de los lagos más grandes de Suramérica, el General Carrera (llamado Buenos Aires en el lado argentino). Pequeñas localidades cargadas de tradición se cruzan hasta llegar a Puerto Tranquilo y Puerto Bertrand, y es entre estos lugares que nace el río Baker, el más caudaloso de Chile y hoy bajo amenaza de embalse.

Grupos ambientalistas nacionales e internacionales, y coaliciones de organizaciones ciudadanas de ambos países (tanto los habitantes de la Patagonia chilena como los de la Patagonia argentina, se denominan a sí mismos patagones), se oponen a este proyecto. Pero el embalse del Baker es uno de una cartera de proyectos que incluyen a lo menos una docena de mega represas y varias líneas de tendido eléctrico, para trasladar la energía extraída hacia la actividad minera del norte de ambos países, a miles de kilómetros de distancia.

Actualmente se desarrollan intensos debates locales sobre la conveniencia de subsidiar energéticamente la actividad minera a costa del patrimonio natural de la Patagonia. El destino turístico de algunos de los paisajes más hermosos y menos intervenidos del planeta, simplemente desaparecería.

Pero volvamos a nuestro aún prístino recorrido. Durante todo este trayecto, y particularmente a partir de fines de agosto, puede saborearse el cordero parado patagón, cuyo sacrificio a las ascuas jamás se olvida. Además, sé que parece propaganda, pero es muy difícil encontrar un vino chileno de mala calidad.

La Patagonia en Chile

Foto: Patricio Segura

Siguiendo la ruta del Baker (pronúnciese así, báquer), ya camino a la localidad de Cochrane, se halla el corazón de la Patagonia, la Confluencia entre los ríos Nef y Baker. Aquí impera detenerse y caer contrito admirando este vórtice de energía. Tonos turquesa y esmeralda se arremolinan confundiéndose, no sólo atrapando la atención, sino que pulsando cuerdas profundamente perturbadoras.

Tómense su tiempo, existen zonas para acampar y alojamientos para todo bolsillo, desde aquellos escuálidos de estudiantes mochileros, hasta los robustos de turistas que buscan máxima comodidad y gastronomía más sofisticada. De otro modo no logrará conectarse con la idiosincrasia patagona, y recibirán siempre la misma (aparentemente obtusa, pero a final de cuentas sabia) respuesta: en la Patagonia el que se apura pierde el tiempo…

Siguiendo el camino hasta su extremo meridional, zarpando desde Puerto Vagabundo, se accede a Caleta Tortel. Allí todo el pueblo se encarama sobre cipreses, y la plaza es de madera, y tiene techumbre. Allí, paseando por el pueblo sobre caminos también de madera, mire hacia el sur profundo, al alcance de la mano, a un tiro de piedra…

Al final de la Carretera Austral (que a estas alturas, hace rato es sólo sendero de penetración), Puerto Yungay se planta solitario, recordando violentamente que uno se encuentra en uno de los lugares aún más remotos y aislados del mundo.

Marcelo Quinteros

Marcelo Quinteros es antropólogo y escritor, y se dedica a investigar las relaciones existentes entre los paisajes y las tecnologías. Viendo eso ha recorrido el cono sur de América.



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