6 consejos para sobrevivir al Monte Fuji.
La cumbre del legendario monte japonés puede poner a prueba tu mente… y tus pies. Descubre cómo prepararte a conciencia para tocar las nubes en la cima sin perder la dignidad.
Yatta! – gritó alguien delante de mí, y su emoción era una buena noticia. Junto con el alza del sol que auguraba la llegada de los primeros cálidos rayos de luz que quebrarían el horizonte, el hecho de saber que en escasos pasos habríamos alcanzado la cumbre del Monte Fuji supuso un bálsamo que calentó mis huesos al instante. Maltrechos tras un ascenso de seis horas, mis pies parecían recobrar un atisbo de normalidad. Cuando unos minutos más tarde me hallé sentado en el borde del volcán y al fin amaneció, mi corazón dio un vuelco.
La visión del amanecer desde lo alto del volcán de 3.776 metros de altura es realmente una experiencia única que representa un breve paréntesis de gloria para los miles de personas que todos los años viajan a Japón para trepar hasta la cumbre del volcán, que dura aproximadamente hasta el momento en el que notan cómo el frío que sentían al escalar se convierte en un calor sorprendente para esa altura. Por supuesto que yo no soy una excepción, y tras disfrutar de unos minutos mágicos, necesito librarme de algunas capas de ropa para no cocerme en mi propio jugo.
La ascensión al Fuji San es una costumbre centenaria en Japón a la que no debería resistirse ningún viajero, pero es conveniente recordar que no se trata de una escalada a cualquier cerro común, y ciertas precauciones deberían tomarse antes de aventurarse a coronar la cima desde la que en días claros se ve Tokio. Siguiendo estas seis directrices, tu disfrute de la experiencia se acentuará y evitarás echar espontáneamente la cena de sushi en la subida, (lo cual es tristemente una visión común en algún recodo).
1) Procura estar moderadamente en forma antes de proceder a efectuar el ascenso.
Sí, niños pequeños y ancianos tranquilamente sorben té en la cima del Fujiyama todos los años, pero no dejes que eso te engañe ya que se trata de seis intensas horas de trepar desde la parada del autobús en la que te pateará el conductor hasta la cumbre. Y otras cuatro horrendas horas de bajada en las que la falta de sueño, el calor y los dolores articulares harán mella interponiéndose entre tú y tu amado futón. No hace falta que seas Stallone, pero estar en forma o al menos acostumbrado a caminar o hacer footing semanalmente, será un esfuerzo que agradecerás inmensamente cuando el cansancio comience a enturbiar tu cruzada.
2) Lleva contigo protector solar y una gorra.
La temporada oficial de ascenso al volcán se circunscribe únicamente a los meses de Julio y Agosto por lo que, considerando la altitud que experimentarás y la absoluta y desesperante ausencia de sombra, estarás sometido al inclemente sol durante varias horas. Aunque camines de noche, (lo cual es recomendable por razones obvias), tendrás que descender de día dando la cara a la luz solar durante más tiempo del que desearías. Asegúrate de estar bien protegido contra el sol si no quieres ser confundido con una langosta cuando finalmente llegues a tu medio de transporte. (Por cierto, el factor 50 de protección solar –también llamado cemento- no es necesario salvo que seas el conde Drácula).
3) Compra agua y aperitivos calóricos.
Créeme, te dolerán las rodillas, estarás cansado y seguramente te ofenda el sobreprecio de las bebidas energéticas y barras de chocolate que te ofrecerán en los ínfimos puestos situados en las diversas estaciones que jalonan el camino, por lo que a pesar de que es teóricamente posible comprar provisiones in situ, ¿por qué no comprarlas en cualquier supermercado de barrio cercano a tu hotel? Quién sabe…¡igual descubres algún dulce japonés desconocido!
4) Utiliza varias capas de ropa.
Hará frío. Luego hará calor. Es habitual que las temperaturas desciendan por debajo de los cero grados por la noche, rápidamente invirtiendo la tendencia de día y alcanzando los 30 grados centígrados una vez el sol comienza a alcanzar su cénit. No vas a esquiar así que no hay que pasarse, pero una camiseta, sudadera, chaqueta y algún tipo de protección para el cuello serán suficientes. No seas como el veinteañero que subió conmigo la montaña en bañador y pasó toda la noche estornudando.
5) Reserva tu alojamiento con anticipación suficiente.
Tras una dura noche de pelea con el Fuji San, ¿quién tiene ganas de ponerse a buscar un lugar para descansar los huesos? Recuerda que muchos de los albergues juveniles y hostales de Fuji Yoshida, el pueblo más cercano al volcán, ¡no admite huéspedes hasta más allá de las 16:00! La mejor forma de superar este obstáculo es reservar con antelación tanto la noche en la que subirás el volcán como la noche siguiente, y de ese modo te asegurarás de tener un buen lugar de reposo para descansar a las 11:00 de la mañana.
6) ¡No te olvides de la linterna!
Estarás subiendo de noche, por lo que salvo que te acompañe un perro lazarillo, llevar contigo una potente linterna es un requisito indispensable para evitar traicioneras caídas o torceduras de tobillo, y para tener controlados los picos de las rocas que estarán a la altura de tu cara en la fase final de la ascensión. Como beneficio adicional, estarás colaborando en la creación del gusano de luz que ilumina el serpenteante camino de subida, y que puede ser observado desde varios kilómetros de distancia.
David Vuelta es un analista financiero y abogado cuya pasión por viajar sin duda deriva de los numerosos vuelos a través del Atlántico que realizó incluso antes de nacer. Actualmente malvive viajando menos de lo que desearía.




Holas…hace 6 meses viaje a Japon y pude conocer el enigmatico e imponente Monte Fuji; la mejor experiecia viajera de mi vida!!!
Os recomiendo!!!
¡Te pasaste de vuelta, David!
Gracias por tu relato y muchas gracias por tus recomendaciones, los tomaré muy en cuenta.