No tortures a tus amigos y familiares.

De entre los vicios propios del turista, se encuentra un acto tan grave y lesivo para aquéllos que se vean expuestos a sus consecuencias, que nos atrevemos a catalogarlo como un crimen: Por supuesto, estamos hablando de obligar a nuestros allegados a ver el video de nuestras vacaciones.

Similar en malicia con el hecho de obligar a ver un álbum entero de boda, los videos vacacionales tienen la peculiaridad de que su duración media ronda entre las 4 y las 7 horas. (Y si no son de esta longitud, desde luego dan esa impresión). Ni siquiera las palomitas son capaces de aliviar la tediosa espera, que debería premiarse con el Oscar de interpretación, ya que indefectiblemente el incauto obligado a visionar el video deberá pronunciar frecuentemente las palabras “Ohhh” y “Wow” mientras sonríe asombrado, con el fin de no ofender a su anfitrión.

Desde aquí queremos reivindicar que los vídeos de viajes permanezcan en el armario. Un viaje a Egipto es algo impresionante. Un video de un viaje a Egipto no lo es. Realizarlo para conservar el recuerdo fresco en la memoria es un fin muy legítimo, pero por favor no hagas al prójimo lo que no desearías que te hicieran a ti.

O resérvalo para tus enemigos…



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