La casa negra.
Con un mensaje de cambio ha llegado a la Casa Blanca Barack Obama, licenciado en Harvard, senador por Illinois y como es obvio, de raza negra. Es difícil recordar los tiempos en los que la segregación racial en Estados Unidos impedía a los hombres y mujeres de color acceder a la universidad y mucho menos alcanzar posiciones de privilegio dentro de la estructura de poder norteamericana. Sin embargo hace menos de 40 años desde aquéllos días.
Podría pensarse que este momento histórico en el que Estados Unidos encabeza guerras en Irak y Afganistán, se enfrenta a una crisis financiera global que agrava sus desequilibrios internos, y pierde posiciones frente a gigantes económicos en ascenso, es el peor momento para la ascensión al poder de un nuevo presidente. Y sin embargo la realidad es la inversa. Se trata de una oportunidad en la que cualquier acción del presidente que mejore la situación será percibida de forma inmensamente favorable por el electorado.
Como sabiamente explicó Theodore Roosevelt; “usa palabras suaves pero lleva contigo un palo grande”. La administración Bush ha abusado del palo grande e infrautilizado las palabras suaves y dado que nadie duda de la capacidad militar de EEUU, el país se puede beneficiar si Obama se decanta por la diplomacia como forma principal de solución de conflictos internacionales. ¿Cumplirá lo prometido?


