¿Sufres el síndrome del mapa del tesoro?

Es imposible no verles. Sin parche en el ojo, pero siguiendo ciegamente un mapa del tesoro por Praga, El Cairo, Nueva York o Moscú. Es posible que este común fenómeno incluso te haya afectado a ti, querido lector, algún día en un lugar recóndito cuando te sorprendiste a ti mismo con la nariz entre las hojas de la guía de viajes y experimentando el país a través de los ojos y las recomendaciones de otra persona.

Ésta es una tentación muy frecuente y enteramente comprensible. Las guías de viajes, (en especial las de la editorial Lonely Planet) son instrumentos muy útiles para el viajero anónimo, ya que condensan recomendaciones probadas de restaurantes, ocio y lugares de interés, pero nunca han de ser sacralizadas hasta el extremo de que interfieran con nuestra experimentación del país y conviertan nuestra visita en una gymkhana en la que nos limitamos a seguir la línea de puntos para tomar todas las fotos que alguien consideró imprescindibles.

No pierdas tu propio camino y disfruta pensando por tu cuenta. Si abandonas en camino de las baldosas amarillas encontrarás el Oz más auténtico, y seguramente de paso a ti mismo.

Otros artículos

10 Castillos que no te quieres perder. (Parte 1).

¡Ah del castillo! Las fortalezas han supuesto la mayor barrera histórica para que unos no conquisten otros. Tan eficaces eran, que en ocasiones hubo que sitiarlas durante años, a veces sin frutos. En nuestra ruta por los mejores castillos, nadie te tirará aceite ni...

Blanco infinito.

Bienvenidos al último continente del mundo, la Antártida. El único lugar en el cual las pisadas del viajero en la nieve se suceden sobre un terreno que, posiblemente, no haya pisado nadie antes.

Añade un comentario