¿Es ya la hora de aprender chino?

En su infatigable persecución de la supremacía económica mundial, la estructura comunista china ha venido introduciendo suaves brochazos capitalistas en su sistema económico y político, dejando daños colaterales como el alto tributo pagado por los más de 55.000 bebés contaminados este año por la codicia humana. Ocupando el cuarto puesto mundial en términos de PIB, (segundo considerando criterios de paridad adquisitiva), China no es una promesa, sino una realidad.

Parece asimismo inevitable que el tsunami económico que representa el país asiático termine por alterar el statu quo de la economía global, apartando a Estados Unidos de su trono como primera potencia mundial. No es cuestión de si ocurrirá, sino que la duda es cuándo ocurrirá este fenómeno. La crisis sub-prime ha podido acelerar el proceso hasta la década que viene, por lo que no es descabellado pensar en tomar el cuaderno y el bolígrafo y volver al colegio para aprender el complejo idioma chino.

¿Sería provechoso, – y más aún, rentable – dedicar tantos años al estudio del chino? La respuesta es sí…y no. La experiencia japonesa y coreana, y los primeros indicios del comportamiento de China, nos demuestran que los países asiáticos en crecimiento económico han adoptado el inglés como idioma para los negocios internacionales, relegando a sus idiomas nativos al ámbito interno. La situación actual de hegemonía norteamericana hace impensable que China crezca sin emplear el inglés como herramienta para su expansión, aunque esto no obsta para que una vez firmemente asentado como primera potencia mundial, esta preferencia pudiera revertirse y el mundo decidiera hablar chino.

¿Dónde están las oportunidades para un extranjero con nociones de chino? Sin duda, en la propia China. Un país de más de 1.300 millones de habitantes que pretende liderar el panorama económico mundial, necesitará durante los próximos 50 años inmensas remesas de profesores, ejecutivos y otros profesionales que conozcan perfectamente el inglés pero que además sean capaces de comunicarse fluidamente en chino. Con paciencia y esfuerzo, uno de ellos podrías ser tú.



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